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Rocco Morabito asistió a un recital de One Direction mientras estaba prófugo

Rocco Morabito, considerado uno de los capos de la mafia italiana, asistió a un recital de One Direction en 2014 en Montevideo mientras estaba prófugo. Su hija fue la razón de su presencia en el evento, revelando un lado familiar del narcotraficante, en un contexto donde su caso ha implicado a diversas autoridades uruguayas.

Por Pedro Tristant5 min de lectura
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Rocco Morabito asistió a un recital de One Direction mientras estaba prófugo

Rocco Morabito, uno de los líderes de la mafia calabresa conocida como la ‘Ndrangheta, estuvo prófugo durante varios años, período en el cual fue visto en distintos lugares del mundo. En un suceso notable, según reportó un medio uruguayo, asistió a un recital de One Direction en el Estadio Centenario de Montevideo en 2014. En ese momento, Morabito era uno de los fugitivos más buscados por la justicia internacional, lo que añade una capa de ironicidad a su presencia en un evento tan público.

Morabito, quien tenía una identidad falsa en Uruguay, acudió al recital a pedido de su hija, Carmela, una apasionada seguidora de la banda británica. A pesar de su fama como narcotraficante, el ex abogado de Morabito confirmó que la asistencia al concierto se debía a su deseo de complacer a su hija, con quien había disfrutado de la música de la banda con anterioridad.

La historia de Morabito es, sin embargo, mucho más compleja que su faceta como padre. Desde 1995, su nombre había estado ligado a la criminalidad organizada, con condenas en ausencia que sumaban 30 años de prisión por delitos de asociación ilícita y tráfico de drogas. Se le conoce como el “rey de la cocaína” en Milán, donde estableció sus operaciones de tráfico desde Sudamérica a Europa.

Su llegada a Uruguay en 2004, con documentación brasileña, le permitió establecerse de manera discreta en Punta del Este, donde llevó una vida de bajo perfil. Sin embargo, su captura en 2017 después de haberse separado de su esposa marcó el fin de su fuga en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el país, un tema que ha sido utilizado por opositores políticos para criticar la gestión del gobierno.

Las implicaciones del caso Morabito son profundas en Uruguay, llevando a investigaciones que involucraron a varios funcionarios de la policía y revelando un entorno de corrupción dentro del sistema penitenciario. La situación puso en cuestión la efectividad de las instituciones uruguayas para manejar criminales internacionales, así como los lazos entre la política y el crimen organizado.

A medida que avanza la historia de Morabito, se vuelve evidente que su vida está marcada no solo por su papel en el narcotráfico, sino también por sus relaciones familiares, que ofrecen una mirada más compleja sobre quién era este hombre, que, a pesar de su notoriedad, buscaba momentos de normalidad en la vida de su hija. Su caso continúa siendo un punto de foco en la discusión sobre la intervención del Estado en la lucha contra el crimen organizado en la región.

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