Rutas federales en Río Negro sufren abandono y desvío de fondos nacionales
Las rutas nacionales en Río Negro, cruciales para la conectividad del norte patagónico, se encuentran en un estado de deterioro severo debido a la falta de inversiones. La gestión actual ha desviado fondos destinados a su mantenimiento hacia otros fines, afectando directamente la seguridad y el desarrollo de la infraestructura.

La provincia de Río Negro dispone de una red de rutas nacionales, incluyendo las estratégicas Rutas 3, 22, 40, 151, 251 y la RN 23 en la Línea Sur, esenciales para la conectividad del norte patagónico. Sin embargo, la situación de estas vías es crítica, con numerosas obras inconclusas y una falta alarmante de mantenimiento, llegando incluso a casos de deterioro extremo, como es el caso de la RN 151.
Este deterioro no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de un patrón más amplio de desinversión en la obra pública a nivel federal. El estado de las rutas no solo refleja problemas de infraestructura sino también una crisis institucional en la gestión del financiamiento del sector vial. Según el Decreto 976/2001 y la Ley 23.966, el Sistema Vial Integrado debería contar con recursos específicos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos, destinados a la conservación y desarrollo de la red vial nacional.
Sin embargo, el actual gobierno ha desviado casi 1,5 billones de pesos de estos fondos, redistribuyéndolos para otros fines económicos. Esta decisión, reconocida por el vocero oficial Adrian Ravier, plantea serias dudas sobre la solidez del superávit fiscal presentado, que se basa en una subejecución del presupuesto más que en una gestión eficiente de los recursos.
La diputada nacional Victoria Tolosa Paz ha presentado una denuncia penal contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por utilizar estos fondos de manera irregular, destinándolos a instrumentos financieros que priorizan la especulación a corto plazo. Esta acción resalta el riesgo que corre la seguridad vial y el futuro de la infraestructura nacional, poniendo en jaque proyectos de obras públicas que ya habían sido comprometidos.
La falta de inversiones en obras viales afecta no solo a la infraestructura pública, sino también a los ciudadanos y sectores productivos que ven reducida su calidad de vida y servicios esenciales. Los contribuyentes, quienes aportan a través del consumo de combustible, no están recibiendo los beneficios esperados de sus tributos.
El ambiente de desidia en la red vial nacional plantea un reto crítico para la gestión efectiva de las obras públicas en la región, y resalta la urgente necesidad de una revisión en la asignación de los fondos destinados a la infraestructura básica en Río Negro. La situación actual demanda una gestión más responsable que garantice el mantenimiento adecuado y la mejora de las rutas que son vitales para la conectividad y el desarrollo regional.
Sin una acción pronta por parte del gobierno nacional, la red vial continuará deteriorándose, lo que afectará el crecimiento económico y la calidad de vida de los habitantes de la provincia.