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Santa Cruz, riqueza minera sin aprovechar: el desafío de la gestión

Santa Cruz posee una gran riqueza mineral que no ha sido adecuadamente aprovechada, a diferencia de Neuquén con Vaca Muerta. En 2025, la provincia concentró el 40% de las exportaciones mineras de Argentina, superando los 2.400 millones de dólares.

Por Jairo Guzmán5 min de lectura
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Santa Cruz, riqueza minera sin aprovechar: el desafío de la gestión

La situación económica de Santa Cruz resalta una contradicción entre su vasto potencial minero y la realidad de su gestión. A diferencia de Neuquén, que ha convertido la formación Vaca Muerta en un pilar fundamental para su desarrollo, Santa Cruz sigue abordando su riqueza mineral como un problema en lugar de una oportunidad.

Durante el año 2025, Santa Cruz se consolidó como la principal provincia exportadora de minerales del país, alcanzando aproximadamente el 40% de las exportaciones mineras nacionales. Las exportaciones de oro y plata superaron los 2.400 millones de dólares, un monto que contrasta significativamente con el presupuesto provincial. En la actualidad, cuenta con siete minas en operación, que generan más de 8.000 puestos de trabajo directos y alrededor de 20.000 empleos indirectos, especialmente en el Macizo del Deseado.

Las reservas mineras de Santa Cruz son considerables. Por ejemplo, la mina Cerro Negro tiene certificadas 3,2 millones de onzas de oro, mientras que el proyecto Cerro León tiene un potencial estimado de 92 millones de onzas de plata equivalente. Estos datos subrayan no solo su capacidad productiva, sino también la certeza geológica de su riqueza. Sin embargo, la situación energética de la provincia muestra un lado preocupante: en julio de 2026, un corte energético significativo dejó sin electricidad a varias localidades, lo que evidencia la vulnerabilidad del sistema eléctrico local.

La falta de infraestructura energética es crítica, especialmente en ciudades clave para el turismo, como El Calafate, que no cuenta con generación de emergencia. En el contexto de un déficit presupuestario proyectado para 2026 de 350.000 millones de pesos, resulta inquietante que Santa Cruz, a pesar de sus altos ingresos por exportaciones mineras, no logre asegurar el suministro eléctrico adecuado.

Por otro lado, Neuquén ha demostrado cómo una gestión proactiva puede transformar una región. Desde 2006, los ingresos por regalías en Neuquén crecieron un 245%, con un manejo eficiente que llevó a la creación de un fondo anticíclico y la atracción de nuevas inversiones. La madurez en las políticas energéticas y mineras de Neuquén la han posicionado como un modelo en comparación con la administración de Santa Cruz.

Las diferencias en los resultados obtenidos por ambas provincias resaltan la importancia de una gestión que favorezca la inversión, garantizando al mismo tiempo la infraestructura y los servicios necesarios para sostener el crecimiento. Santa Cruz se enfrenta al reto de replantear su enfoque hacia la minería, viabilizando un camino que le permita capitalizar sus recursos en lugar de perder oportunidades valiosas de desarrollo económico.

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