Save the Children denuncia los peligros para embarazadas tras el terremoto en Venezuela
Save the Children alertó sobre los serios riesgos que enfrentan las mujeres embarazadas en Venezuela, a un mes de los devastadores terremotos que afectaron al país. La organización insta a la atención urgente en salud, alimentación y refugios adecuados.
La organización Save the Children expresó su preocupación por la situación crítica que enfrentan las mujeres embarazadas en Venezuela, un mes después de que un par de terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieran el norte del país. Se estima que más de 36.000 mujeres embarazadas han sido afectadas por los sismos, de las cuales 4.000 están próximas a dar a luz. La situación se complica debido al colapso en servicios básicos y sanitarios, lo que aumenta el riesgo para la salud de estas mujeres y sus bebés.
Desde la ocurrencia de los terremotos el 24 de junio, decenas de centros de salud han sido dañados o destruidos, lo que ha resultado en un acceso limitado a atención médica. En La Guaira, el principal hospital de maternidad se encuentra cerrado, obligando a la derivación de casos complejos hacia Caracas. Muchos de los afectados se han visto forzados a vivir en refugios temporales, donde se reporta una escasez crítica de atención prenatal, alimentos nutritivos y agua potable.
La ONG alertó que el estrés y la ansiedad, condiciones exacerbadas por el desastre, pueden tener consecuencias severas, incluyendo partos prematuros y crecimiento deficiente en los recién nacidos, generando preocupaciones sobre la desnutrición infantil. Save the Children hizo un llamado a gobiernos y entidades humanitarias para proporcionar atención prenatal y suministros básicos a las mujeres afectadas en esta crisis, a corto y mediano plazo.
Plan International, otra organización que aborda las secuelas del terremoto, destacó los daños emocionales en los niños expuestos al desastre, quienes sufren síntomas de estrés postraumático. La falta de un ambiente seguro y condiciones de vida inadecuadas agravan la situación, con un aumento en la ansiedad y el insomnio entre los damnificados.
Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de 23.800 personas se encuentran en campamentos de refugio, con un 86% de su capacidad alcanzada. Este escenario plantea un desafío significativo para la asistencia humanitaria, ya que más de 17.900 personas aún no cuentan con un hogar.
Save the Children y Plan International insisten en la urgencia de actuar no solo reconstruyendo los espacios físicos, sino también brindando apoyo psicológico para los afectados, reconociendo que el impacto emocional de tales eventos es duradero y requiere atención especializada. La comunidad internacional tiene un papel crucial en la asistencia a este país enfrentando una compleja crisis humanitaria.