Se cancela la primera granja de pulpos en el mundo en Gran Canaria
El proyecto de Nueva Pescanova para construir la primera granja de pulpos en Gran Canaria ha sido finalmente cancelado, marcando un giro significativo en la polémica. La decisión obedece a la falta de cumplimiento de requisitos ambientales y a presiones de activistas.

La empresa Nueva Pescanova ha decidido dar por finalizado su controvertido proyecto de establecer la primera granja de pulpos en Gran Canaria, tras cinco años de intentos. Este anuncio se produce luego de una serie de retrasos y la falta de presentación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) requerida por las autoridades canarias. En enero de 2026, el procedimiento de autorización había sido declarado caducado, preliminando un escenario de incertidumbre respecto a su viabilidad.
Desde su presentación en 2021, el proyecto recibió una fuerte oposición por parte de diversas organizaciones de defensa animal, que denunciaron el sufrimiento al que se verían sometidos los pulpos en un entorno artificial. A medida que las críticas aumentaron, se hizo evidente que la propuesta enfrentaba considerables obstáculos técnicos y normativos, los cuales, como señaló la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, implicaban "condicionantes" que hacían inviable su desarrollo.
Los integrantes de Compassion in World Farming celebraron la decisión de Nueva Pescanova, considerándola una victoria tanto para el bienestar animal como para la conservación de los océanos. Afirmaron que la granja habría implicado prácticas insostenibles y un enfoque que priorizaba la producción ante las necesidades de estos animales, que son conocidos por su inteligencia y comportamiento solitario. La defensa de los pulpos se tradujo en movilizaciones en varias ciudades, resaltando el interés social en el tema.
El fin del proyecto no solo tiene implicaciones éticas en materia de bienestar animal, sino que también plantea preocupaciones ambientales. Se estima que la cría de pulpos a gran escala requeriría la captura de enormes cantidades de peces salvajes para alimentar a los pulpos, exacerbando la sobreexplotación de los océanos. tal como advirtieron investigadores y ambientalistas. Por ejemplo, se estimó que el proyecto necesitaría cerca de 28,000 toneladas de peces durante su primer año, lo que impactaría severamente en los ecosistemas marinos vulnerables.
El desarrollo de esta granja también estaba destinado a responder a la creciente demanda de pulpos en el mercado global, frente a la disminución de las poblaciones silvestres. Sin embargo, este enfoque no solo amenazaba con aumentar la presión sobre los recursos oceánicos, sino también complica la película de la seguridad alimentaria en regiones costeras donde las comunidades dependen de la pesca.
A medida que Nueva Pescanova se retira de este ambicioso plan, queda por ver cómo se desarrollarán las futuras pautas para las prácticas de acuicultura en la región. El rechazo a proyectos como este pone de manifiesto la creciente conciencia y acción sobre la sostenibilidad, el bienestar animal y la conservación de los océanos, temas que se tornan cada vez más relevantes en la agenda internacional.
En conclusión, la cancelación de la granja de pulpos en Gran Canaria es un reflejo de una lucha más amplia por la preservación de la biodiversidad y la protección de la fauna marina, áreas en las que se espera que continúen las discusiones y los esfuerzos en el futuro.