Se prevé un aumento en el precio de la carne de hasta un 10% desde octubre
El precio de la carne vacuna podría experimentar un incremento significativo en octubre, de entre 8% y 10%. Este aumento se podría originar por la reducción de la oferta y la creciente demanda, especialmente en los cortes destinados a parrilla.

Después de varias semanas de estabilidad, el sector ganadero anticipa un posible aumento en los precios de la carne vacuna a partir de octubre, que podría oscilar entre un 8% y un 10%. Durante el mes de julio, los precios registraron una leve disminución, otorgando un respiro a los consumidores. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), los cortes de carne más relevantes como el asado y la nalga, experimentaron caídas de hasta 1,3% y 0,8% respectivamente. Sin embargo, a lo largo del último año, el precio de la carne ha acumulado un incremento del 52,4%, superando la tasa de inflación general en el país.
Uno de los factores que influyen en la posible subida de precios es la disminución en la producción de carne. En julio, se registró una caída del 8,1% interanual, lo que se suma a un descenso acumulado del 6,8% en lo que va del año. A pesar de esto, las exportaciones han crecido cerca de un 10%, lo que podría influir en el mercado local. A pesar de la presión de las exportaciones, el bajo consumo interno ha limitado hasta ahora los aumentos en el precio.
Desde el sector ganadero, se señala que las familias continúan comprando menos carne y, como respuesta, existen promociones para incentivar las ventas. Sin embargo, se prevé que la situación podría cambiar con la llegada de la primavera, cuando tradicionalmente se incrementa la demanda de carne para parrilla. Esto incluye una posible reactivación de la faena destinada al mercado kosher, que también podría incrementar el precio de los cortes.
El consultor ganadero Víctor Tonelli ha indicado que, en base a las condiciones actuales del mercado, es probable que los precios se sitúen entre un 8% y 10% más altos dentro de aproximadamente dos meses. Si esta proyección se materializa, significa que los consumidores enfrentarían un nuevo golpe al bolsillo en los últimos meses del año, tras haber disfrutado de precios un poco más accesibles durante julio.