Se redefine la acusación por el atropello mortal en Villa Llanquín
La fiscalía calificó el caso de homicidio simple, mientras que la defensa argumenta que fue un hecho culposo. El incidente ocurrió tras una reunión en Villa Llanquín. La decisión final sobre los cargos recae en los jueces.

Un caso judicial en Villa Llanquín ha tomado un giro significativo al redefinir la acusación contra Eduardo Cariman, un ganadero de Arroyo Chacay, quien se encuentra implicado en la muerte de su amigo Horacio Chávez, tras atropellarlo dos veces con su vehículo. La fiscalía sostiene que se trata de un homicidio simple, sugiriendo una intención deliberada de matar, mientras que la defensa plantea que debe ser considerado un homicidio culposo, lo que cambiaría la gravedad del cargo y, por ende, la pena correspondiente.
La trágica ocurrencia tuvo lugar el 6 de enero, después de una reunión social en el predio de la víctima, donde el consumo de alcohol fue significativo. Según el fiscal Gerardo Miranda, Cariman arrolló intencionalmente a Chávez primero marcha atrás y luego hacia adelante. En la maniobra, Chávez cayó bajo las ruedas y Cariman, en una aparente maniobra de huida, volvió a pasar por encima del cuerpo de su amigo. Este aspecto de la situación es crucial para la fiscalía en su argumentación de homicidio simple.
La investigación ya ha concluido y, durante la última audiencia, Miranda solicitó la reformulación de los cargos ante el juez de Garantías, Víctor Gangarrosa, confirmando el encuadre del hecho como homicidio simple. Por su parte, Cariman abandonó la escena y se retiró a su campo en Arroyo Chacay, donde fue aprehendido horas después de la denuncia. En un giro adicional, el fiscal solicitó el sobreseimiento de Cariman por un cargo de resistencia a la autoridad, señalando que las declaraciones de los efectivos policiales no sostenían la acusación correspondiente.
El juez accedió a las solicitudes presentadas por el fiscal y mantuvo la prisión preventiva de Cariman, quien sigue detenido en una comisaría de Dina Huapi. Con estos hechos en curso, el caso se dirige hacia la audiencia de control de acusación, prevista para el final del mes, que establecerá los términos para el juicio oral.
El abogado defensor, Manuel Mansilla, reafirmó que existe una interpretación diferente de lo sucedido, defendiendo la teoría de que se trata de un homicidio culposo. La decisión final sobre la naturaleza de los cargos y la eventual condena recae en el tribunal, que analizará las evidencias y testimonios de ambas partes en un juicio que promete ser complejo y de gran interés jurídico.
Este caso pone de relieve la importancia de la interpretación legal en situaciones de alteraciones emocionales y efectos del alcohol. A medida que la comunidad sigue el desarrollo de la causa, se espera un debate legal intenso sobre las responsabilidades y las intenciones detrás de actos que resultan en tragedias.