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Seis de cada diez argentinos recurren al crédito, el 26% para alimentos

Un reciente estudio de la Fundación Pensar indica que el 58% de los argentinos ha recurrido al crédito, principalmente para cubrir gastos de alimentación. Además, un alarmante 54% se ha atrasado en algún pago, reflejando una creciente presión económica en los hogares.

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Seis de cada diez argentinos recurren al crédito, el 26% para alimentos

Un informe elaborado por la Fundación Pensar, vinculada al PRO y liderada por María Eugenia Vidal, expone que el 58% de los argentinos ha recurrido a préstamos, tarjetas de crédito o financiación de gastos en los últimos meses. Este porcentaje se eleva al 63% entre la población femenina y al 65% en los sectores de más bajos ingresos, evidenciando la dependencia creciente de los mecanismos de financiamiento en un contexto económico desafiante.

La investigación revela que, de aquellos que han tomado crédito, el 26% lo destinó principalmente a la compra de alimentos, un claro indicativo de que el financiamiento se ha convertido en una herramienta para subsistir más que para adelantar consumos. Otros destinos importantes de este financiamiento son los gastos cotidianos del hogar (21%), el pago de servicios e impuestos (15%) y la cancelación de deudas anteriores (14%). En total, estos tres ítems concentran el 62% de la utilización del crédito, lo que resalta la presión que experimentan los hogares para llegar a fin de mes.

La situación se agrava al observar que el 54% de los encuestados ha manifestado haberse atrasado en algún pago, ya sea de crédito o de otras obligaciones. Esta cifra no solo refleja las dificultades financieras a las que se enfrentan las familias argentinas, sino también las disparidades entre diferentes sectores socioeconómicos. En el caso de los sectores de menores ingresos, el 72% reporta haber tenido dificultades para cumplir con sus pagos, mientras que los sectores de mayores ingresos presentan un 30% de incumplimiento.

En el contexto económico actual, los bancos también están alarmados por el incremento en los planes de refinanciación. Un 30% de los clientes que habían reorganizado sus deudas volvió a incumplir en pocos meses, lo que presiona aún más al sistema financiero. Según el Banco Central, la mora en las familias alcanzó el 12,9% en julio de 2026, un leve aumento respecto al 12,8% del mes anterior. Esto pone de manifiesto una tendencia preocupante en el comportamiento de los créditos familiares y la irregularidad del crédito total en el sector privado.

La situación es aún más crítica fuera del sistema bancario, donde se estima que la morosidad del crédito no bancario oscila entre el 25% y el 30%. Esto indica que un número considerable de personas lucha no solo con las deudas bancarias, sino también con otros tipos de financiamiento. En un clima así, el acceso al crédito se torna cada vez más complicado, afectando directamente el consumo y la capacidad de recuperación económica.

Ante este escenario, se espera que las instituciones financieras endurecen las condiciones de crédito, lo que podría limitar aún más el acceso a financiamiento para quienes más lo necesitan. La preocupación por el deterioro de la situación financiera de los hogares es un punto crucial en el debate económico actual, y es un fenómeno que requiere atención urgente por parte de los responsables de políticas públicas y económicas en el país.

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