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Sequía en el río Negro de Brasil genera problemas de transporte y abastecimiento

La sequía en la región amazónica de Brasil ha reducido drásticamente el caudal del río Negro, provocando el encallamiento de embarcaciones y el aislamiento de comunidades. Esta situación afecta también el suministro de agua potable y el turismo en la zona.

Por Newsroom Infobae4 min de lectura
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Sequía en el río Negro de Brasil genera problemas de transporte y abastecimiento

La Amazonía brasileña enfrenta una grave crisis hídrica producto de una sequía persistente que ha disminuido notablemente el caudal del río Negro. Esta reducción ha transformado el paisaje en extensos bancos de arena, dejando a barcos grandes encallados y paralizando las principales rutas de transporte en una región donde los ríos son vitales para la comunicación y el abastecimiento.

En particular, el archipiélago de Anavilhanas ha visto como su paisaje acuático se convierte en terreno seco. La drástica bajante entre los municipios de Novo Airão y Manaos plantea serios desafíos al transporte de mercancías y el traslado de pasajeros, afectando gravemente el turismo. Un ejemplo de la situación es el barco de pasajeros 'Comandante Bob', que actualmente se encuentra varado en la playa del Camaleón, a la espera de que el caudal del río aumente nuevamente.

Roberto Moreira, un barquero local con décadas de experiencia, expresó su asombro ante la situación, indicando que nunca había visto algo similar con barcos de tal tamaño en esas condiciones. La reducción del río también complica el acceso al agua potable en las comunidades ribereñas. José Francisco Martins, profesor de una de estas comunidades, informó que el suministro de agua se ve comprometido debido a que el descenso del río afecta los pozos locales, haciendo que el acceso al agua potable sea aún más difícil.

Manaos, situada a unos 200 kilómetros río abajo, no está exenta de complicaciones. Según registros del puerto de la ciudad, el nivel del río ha caído más de dos metros en comparación con principios de octubre, alcanzando un notable descenso a 16,50 metros. En el mismo periodo del año anterior, el caudal superaba los 19 metros, lo que pone de manifiesto la severidad de la situación actual.

La llegada del "invierno amazónico", que tradicionalmente implica un aumento en las precipitaciones entre diciembre y mayo, tampoco presenta perspectivas alentadoras este año. Los efectos del fenómeno de El Niño podrían mantener temperaturas por encima de lo habitual y disminuir las lluvias, exacerbando la crisis hídrica.

Si las precipitaciones no aumentan de manera significativa, se prevé que la situación continúe deteriorándose, afectando aún más tanto a las comunidades ribereñas como a las actividades económicas dependientes del flujo del río, como el turismo y el comercio.

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