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Sheinbaum y el delicado equilibrio entre China y EE.UU. en México

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, maneja una compleja relación diplomática y comercial entre Estados Unidos y China, dos potencias claves para el país. Enfrentando tensiones comerciales, el gobierno intenta equilibrar su estrategia con ambos, mientras se prepara para fortalecer la cooperación con China.

Por Evan Ellis5 min de lectura
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Sheinbaum y el delicado equilibrio entre China y EE.UU. en México

El gobierno de Claudia Sheinbaum en México está intentando mantener un difícil equilibrio en su política exterior, buscando cooperación tanto con Estados Unidos, su socio comercial más importante, como con China, que se ha posicionado como una potencia significativa en inversiones y comercio dentro del país. Esta estrategia surge en un momento en que las relaciones con Estados Unidos se han vuelto más impredecibles, especialmente tras las recientes tensiones y negociaciones vinculadas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Los nuevos aranceles impuestos por México a productos provenientes de países fuera de acuerdos de libre comercio, que incluyen a China, evidencian esta tensión. En este sentido, el gobierno mexicano ha requerido gestionar con cuidado las comunicaciones con sus homólogos chinos, lo que denota una intención de no cerrar puertas diplomáticas ni comerciales pese a la presión de Estados Unidos. En noviembre de 2026, Sheinbaum participará en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Pekín, donde planea tener una reunión con el presidente chino Xi Jinping para discutir futuras colaboraciones.

Este enfoque de reconciliación con China no es nuevo; desde hace más de veinte años, México ha buscado construir una relación estratégica con el país asiático. Anteriormente, los gobiernos mexicanos, independientemente de su inclinación política, han intentado establecer vínculos comerciales y diplomáticos sólidos con China. Aquello comenzó en el 2003 con la Asociación Estratégica bajo la presidencia de Vicente Fox y fue elevado a despachos más formales durante el gobierno de Peña Nieto.

En términos comerciales, la balanza entre ambos países es desproporcionada, dado que México ha estado importando una cantidad significativa de productos desde China. En 2024, por ejemplo, México importó 114.500 millones de dólares, en su mayoría de tecnología y productos electrónicos, mientras que las exportaciones a China alcanzaron solo 5.800 millones de dólares, basicamente vinculadas al cobre. Esto pone de manifiesto la dependencia mexicana respecto a las importaciones chinas y destaca la necesidad de diversificar sus mercados y fortalecer las exportaciones al gigante asiático.

A parte de las relaciones comerciales, el turismo también juega un papel vital entre ambos países, ya que China se ha convertido en un mercado clave. En el 2025, alrededor de 224 mil turistas chinos visitaron México, lo que representa un crecimiento del 15% en comparación con el año anterior, reflejando un interés significativo por el destino mexicano en el contexto turístico.

Así, mientras Sheinbaum se prepara para la cumbre de APEC, queda claro que su estrategia de balancear amistosamente dos potencias globales no solo es crucial para la economía mexicana, sino también para su estabilidad política y social, enfrentando desafíos actuales y futuros.

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