Siete síntomas de la perimenopausia que se suelen pasar por alto
La perimenopausia, etapa que puede comenzar a los 35 años, trae consigo cambios hormonales que afectan tanto el cuerpo como la mente. Existen siete síntomas poco conocidos que pueden ayudar a identificar esta transición que dura varios años hasta la menopausia.

La perimenopausia, considerada como la fase de transición hacia la menopausia, puede comenzar a manifestarse en mujeres alrededor de los 35 años. Durante este periodo, que marca el descenso de la producción de hormonas como el estrógeno y la progesterona, se generan diversos síntomas que no siempre son reconocidos o asociados a este proceso fisiológico. Aunque tradicionalmente se asocia con mujeres más cercanas a los 50 años, los cambios pueden iniciar mucho antes y, por lo tanto, es fundamental estar atentas a las señales del cuerpo.
Uno de los síntomas más comunes y menos identificados inicialmente es la aparición o intensificación de la ansiedad. A medida que los niveles de progesterona disminuyen, muchas mujeres reportan un aumento en la sensación de nerviosismo, ataques de pánico o preocupación excesiva por situaciones cotidianas que anteriormente manejaban con facilidad. Este cambio se atribuye a una mayor vulnerabilidad del sistema nervioso ante el estrés, lo que provoca un agotamiento emocional notable.
Otro signo característico son las alteraciones en el ciclo menstrual. La regularidad del mismo puede verse afectada, presentando ciclos más frecuentes o, por el contrario, omitiendo meses. Además, el flujo puede variar, presentándose en ocasiones más abundante o más ligero. Esta irregularidad se debe a la ovulación irregular, donde la falta de liberación de óvulos afecta el equilibrio hormonal, llevando a menstruaciones impredecibles y a veces más incómodas que en años anteriores.
La intensidad de los síntomas premenstruales también tiende a aumentar notablemente. Malestares que antes eran leves pueden transformarse en experiencias abrumadoras, con cambios de humor extremos y sensibilidad física acentuada. Esto ocurre ya que la fluctuación hormonal dificulta la regulación de neurotransmisores como la serotonina, haciendo de esta fase unos días críticos marcados por fatiga y dolor abdominal.
Reconocer estas señales es esencial para las mujeres que se encuentran en esta etapa. Identificar la perimenopausia no solo permite una mejor preparación para la menopausia, sino que también ayuda a abordar los efectos emocionales y físicos que afectan la calidad de vida. La atención a estos síntomas también promueve la búsqueda de alternativas y tratamientos que puedan aliviar sus efectos, contribuyendo a un tránsito más saludable y equilibrado.