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Sin consenso: gremios y empresarios no acuerdan aumento del salario mínimo

La primera reunión del Consejo del Salario concluyó sin un acuerdo sobre el incremento del Salario Mínimo Vital y Móvil, que se mantiene en $378.000. Los sindicatos pidieron un aumento significativo, mientras que las empresas ofrecieron incrementos mínimos, lo que llevó a que la negociación pase a un cuarto intermedio, quedando la decisión final en manos del Gobierno nacional.

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Sin consenso: gremios y empresarios no acuerdan aumento del salario mínimo

El pasado viernes se llevó a cabo la primera reunión del Consejo del Salario, donde no se logró un consenso sobre la actualización del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), que actualmente se establece en $378.000. La falta de acuerdos provocó que se declare un cuarto intermedio, y se espera que el Gobierno nacional intervenga para definir un nuevo monto, una práctica habitual en estas situaciones cuando las posturas entre las partes son marcadamente distantes.

Durante la reunión, las representaciones sindicales de la CGT y las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA) propusieron un aumento a $993.000 para diciembre, lo que representaría un incremento en tres veces su valor actual. Sin embargo, la propuesta fue recibida con resistencia por parte del sector empresarial, que sugirió aumentos pequeños, del 1,8% para septiembre y del 1,7% en octubre de 2026, lo que elevaría el salario a $372.400 y $379.103, respectivamente. Estas cifras fueron rápidamente rechazadas por los sindicatos, argumentando que no se alinean con la inflación general superior al 2% mensual ni permiten compensar la pérdida del poder adquisitivo.

Este contexto de desacuerdo en la negociación del SMVM no es nuevo. Históricamente, cuando no se alcanza un acuerdo, el Gobierno nacional asume la responsabilidad de determinar el nuevo salario, generalmente valorando más las propuestas de los empresarios. Sin embargo, el actual gobierno de Javier Milei ha comenzado a evaluar estrategias alternativas para recomponer los ingresos, incluyendo la posible implementación de un piso salarial garantizado de $1.070.000 brutos, o $860.000 netos, para las categorías más bajas.

Esta nueva propuesta de piso salarial se financiaría mediante bonos o sumas fijas no remunerativas, una medida que se aplicaría en un marco preelectoral y que implica un cambio respecto a las políticas de aumentos restringidos que habían caracterizado la gestión anterior.

La dinámica de estas negociaciones reviste una importancia significativa no solo para los trabajadores, sino también para el clima económico general del país, que enfrenta un contexto inflacionario que afecta a todos los sectores. La definición de este nuevo salario mínimo tendrá un impacto directo en el consumo y en los niveles de pobreza, lo que coloca la atención en las próximas reuniones del Consejo del Salario.

En los próximos días, se espera que las partes vuelvan a sentarse a negociar con la intervención del Gobierno, en un clima donde los trabajadores demandan una compensación justa que se ajuste a la realidad económica actual.

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