Sindicatos de Chubut participaron de la marcha de la CGT y criticaron al Gobierno
En una protesta en Buenos Aires, sindicatos de Chubut demandaron al Gobierno medidas que protejan la industria local, destacando el cierre de miles de empresas. Los representantes sindicales advirtieron sobre el impacto negativo de la actual política económica, que ha resultado en la pérdida de puestos de trabajo y una grave recesión.

La CGT realizó una marcha en el microcentro porteño para expresar su rechazo a la política económica del Gobierno nacional. Representantes de los sindicatos de Chubut participaron activamente, llevando consigo reclamos específicos de la región que enfatizan el deterioro del tejido productivo local, atribuido a las decisiones de la Casa Rosada.
Dentro de los oradores, Alfredo Béliz, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, subrayó los efectos desalentadores de la política actual, sosteniendo que en todo el país se vive un modelo que causa cierre de empresas y desempleo. Describió la situación como un "modelo de persianas bajas", evidenciado por la recesión económica y la caída en las ventas.
El foco de las críticas se dirigió hacia las medidas implementadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, especialmente en relación a la apertura indiscriminada de importaciones y el desamparo del mercado interno. Desde el sindicalismo, se argumentó que este enfoque está conduciendo a una alarmante desindustrialización, en la que las fábricas locales no pueden competir con productos extranjeros que poseen menores costos laborales y operativos.
Las cifras presentadas durante la manifestación revelan la gravedad de la situación, con la pérdida de aproximadamente 36.000 empleos y el cierre de casi 7.000 pequeñas y medianas empresas en todo el país. Esta crisis se complementa con la falta de capacidad para negociar aumentos salariales acorde a la inflación, que se agudiza con la nueva reforma laboral.
Asimismo, los líderes gremiales denunciaron la asfixia que sufren las pymes a causa de una política que parece favorecer a grandes inversiones por sobre el fortalecimiento del sector local. Se planteó la necesidad de un alivio fiscal para las pequeñas empresas, que permitan su continuidad ante un escenario adverso.
El impacto de esta crisis ya se siente en el bolsillo de los trabajadores, con tarifas de servicios y precios de alimentos que han aumentado de manera desproporcionada en comparación con los aumentos salariales que han podido conseguir. Ante esta crítica situación económica, los sindicatos hicieron un llamado urgente para que el Gobierno tome medidas que reactivan la economía y protejan a los sectores más vulnerables.