Somaruga Agro: Líder en insumos para la fruticultura del Alto Valle
La empresa Somaruga Agro, fundada en 1990 en Cipolletti, se ha consolidado como un líder en la distribución de insumos para la fruticultura en el Alto Valle. A través de su capacidad de adaptación y un enfoque en productos de sanidad vegetal, ha logrado sobrevivir a transformaciones significativas en el sector.

Somaruga Agro es una empresa con sede en Cipolletti que desde su fundación en 1990 ha logrado establecerse como un proveedor esencial en la fruticultura del Alto Valle. Fundada por Oreste Somaruga y sus hijos, Fernando y Jorge, la firma ha atravesado más de tres décadas de cambios en el sector, destacándose por su capacidad de adaptación y resiliencia en un ambiente complejo. La historia de Somaruga Agro tiene sus raíces en la trayectoria de Oreste, ingeniero agrónomo que llegó al Alto Valle en 1958 para trabajar en la Compañía Química. Con el tiempo, fundó su propio negocio de insumos agrícolas, poniendo en marcha una tradición familiar que continuaron sus hijos. Jorge, tras completar su formación como ingeniero agrónomo, trabajó en Rohm and Haas, donde tuvo la oportunidad de introducir innovaciones en el mercado, antes de decidir emprender junto a su familia. Desde sus inicios, la empresa se dedicó a la distribución de productos de BASF, pero su foco se amplió con el tiempo, incorporando herramientas menos tóxicas y más precisas, como el sistema RAK de confusión sexual. Estos cambios reflejan tanto la evolución del mercado como la capacidad de Somaruga Agro para anticiparse a las demandas del sector. La empresa ha enfrentado un contexto de concentración en la producción y la llegada de nuevos competidores, pero su enfoque en soluciones vinculadas a la sanidad vegetal les ha permitido mantener una posición privilegiada en el mercado. Este esfuerzo ha sido fundamental para sostener su crecimiento incluso en períodos difíciles para la fruticultura. Con más de 30 años de experiencia, Somaruga Agro no solo se ha consolidado como un proveedor clave en el Alto Valle, sino que también se ha convertido en un referente dentro de la comunidad agrícola. La empresa continúa innovando y adaptándose a los cambios del sector, lo que promete un futuro sólido y lleno de oportunidades. A medida que la fruticultura regional enfrenta nuevos desafíos, la trayectoria de Somaruga Agro ofrece un ejemplo de cómo la resiliencia y la capacidad de adaptación pueden marcar la diferencia en una industria en constante cambio.