Sudáfrica reporta 72,000 repatriaciones por xenofobia, cifra menor a la esperada
Sudáfrica ha procesado alrededor de 72,000 repatriaciones de extranjeros en medio de una creciente ola de xenofobia. Esta cifra contrasta con los reportes de retorno de los gobiernos de origen, que superan los 108,000 inmigrantes repatriados, en su mayoría de Zimbabue.

Entre el 7 de junio y el 14 de julio de 2026, Sudáfrica informó sobre el procesamiento de cerca de 72,000 repatriaciones de extranjeros, en un contexto marcado por ataques xenófobos recientes en el país. La ministra de Justicia, Mmamoloko Kubayi, brindó esta cifra durante una conferencia de prensa en Pretoria, añadiendo que los repatriados provienen principalmente de Malaui, Zimbabue y Mozambique.
A pesar de la cifra que parece considerable, se sitúa significativamente por debajo del total de repatriaciones que señalan varios gobiernos africanos, siendo el más destacado el caso de Zimbabue, que reportó más de 108,000 retornos. Esta discrepancia resalta la falta de coincidencia en los datos entre las autoridades sudafricanas y las naciones vecinas, las cuales han comenzado a repatriar a sus ciudadanos mucho antes de que se produjeran estas cifras.
La ola de xenofobia en Sudáfrica ha llevado a un incremento de tensiones sociales, donde inmigrantes africanos irregulares son a menudo culpados de la crisis económica, el colapso de los servicios públicos y el aumento de la criminalidad. Esta situación ha generado que grupos organizados promuevan protestas y actos violentos en contra de estos migrantes, limitando su acceso a servicios esenciales como atención médica y educación.
En este marco de violencia y descontento, el gobierno sudafricano ha implementado medidas más severas para controlar la inmigración irregular, destacando que se han realizado 354 detenciones relacionadas con violaciones a leyes migratorias. Estas acciones incluyen la captura de individuos que se hacían pasar por funcionarios del Ministerio del Interior para extorsionar a migrantes.
El contexto histórico de Sudáfrica respecto a la xenofobia es alarmante, presentando episodios violentos previos, como el catastrófico estallido de 2008, donde más de 60 personas murieron en disturbios. Los recientes ataques han recordado estas crisis pasadas, promoviendo un ciclo de violencia que se repite constantemente, especialmente en comunidades de bajos recursos.
La respuesta del gobierno ha sido condenar la violencia, aunque también reafirmar su derecho a ejercer un control más estricto sobre la inmigración. Esta situación podría seguir deteriorándose si no se gestiona adecuadamente, teniendo en cuenta el impacto que tiene no solo en Sudáfrica, sino en la relación con sus naciones vecinas y en la estabilidad regional.