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Suspensión del juicio a prueba para la empresaria Myriam Costilla en caso de corrupción

La Cámara Federal de Casación Penal ratificó la suspensión del juicio a prueba para Myriam Costilla, en el marco de la causa Vialidad que involucra la corrupción en la obra pública en Santa Cruz.

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Suspensión del juicio a prueba para la empresaria Myriam Costilla en caso de corrupción

La Cámara Federal de Casación Penal ha decidido mantener la suspensión del juicio a prueba para Myriam Costilla, presidenta de la empresa Kank y Costilla S.A., quien se encuentra procesada por defraudación al Estado en relación a la obra pública adjudicada al grupo Báez en la provincia de Santa Cruz. Este caso es parte del amplio entramado de la causa Vialidad, en la que figuras como la ex presidenta Cristina Kirchner y el empresario Lázaro Báez ya han sido condenados por administración fraudulenta en juicio oral.

La resolución, adoptada por mayoría por la Sala IV del tribunal, se produce tras un análisis de la situación en la que el tribunal de primera instancia había inicialmente rechazado la solicitud de Costilla, aunque luego, tras una intervención de la Corte, este fallo fue revisado. La fiscalía, sin embargo, presentó recursos en contra de esta decisión, alegando la gravedad de la acusación y su relevancia para la integridad institucional del país.

Myriam Costilla, cuyo caso ha sido calificado como de “partícipe necesaria” en la presunta defraudación cometida entre enero de 2007 y agosto de 2013, ahora tiene que realizar tareas comunitarias en un hogar de ancianos en Comodoro Rivadavia como parte de la probation que le fue concedida por un plazo de dos años. Esta medida incluye la obligación de residir en la localidad y dedicarse a actividades comunitarias durante cuatro horas por semana.

Por otro lado, la fiscalía y la Unidad de Información Financiera (UIF) habían manifestado su rechazo a la concesión de este beneficio a Costilla, demandando que se lleve a cabo un juicio debido a la gravedad de la situación. Desde la Cámara, se argumentó que la falta de antecedentes penales de la acusada y su intención de ofrecer reparación económica al Estado fueron factores que justificaron su suspensión del juicio.

En su disidencia, uno de los jueces cuestionó la decisión, sosteniendo que la naturaleza institucional de la corrupción en este caso justifica un juicio, argumentando que estos actos fraudulentos se han diseñado desde las más altas esferas del Estado. Este tipo de sentencias refleja la compleja trama de la corrupción que ha involucrado a múltiples actores en la administración pública argentina durante años.

La figura de la suspensión del juicio a prueba se establece para delitos menores, donde las penas no superan los tres años de prisión, lo que permite a la acusada evitar un debate oral. Ahora, la continuidad del proceso judicial depende de cómo avance la propuesta de la defensa y de las oposición de la fiscalía, en un contexto donde la corrupción en obras públicas sigue siendo un tema delicado y relevante en Argentina.

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