Técnicas caseras para aislar ventanas del frío con bajo costo
En épocas de bajas temperaturas, un correcto aislamiento en ventanas puede reducir hasta un 30% el consumo de calefacción. Existen soluciones caseras y económicas que permiten frenar las corrientes de aire frío en el hogar.

La llegada del frío en la Patagonia trae consigo el desafío del aislamiento térmico en las viviendas. Un hogar mal sellado puede resultar en pérdidas significativas de calor, elevando hasta un 30% el gasto en calefacción. Por ello, es fundamental asegurar que las ventanas y puertas estén correctamente aisladas para mantener un ambiente cálido y confortable.
Una de las primeras estrategias recomendadas es la identificación de las corrientes de aire. Se puede utilizar una vela o varilla de incienso para detectar la entrada de aire en los bordes de ventanas y puertas. Si la llama o el humo oscilan, es indicativo de un "chiflete" que compromete la temperatura del hogar. Esta práctica sencilla permite ubicar los puntos críticos que necesitan atención.
Para sellar espacios entre los marcos y las ventanas, los burletes autoadhesivos son una solución eficiente y de fácil instalación. Estos productos, disponibles en distintos materiales como espuma, goma o silicona, se colocan directamente sobre el marco. Al cerrarse la ventana o puerta, el burlete se comprime y cierra el paso del aire frío. Los precios varían entre $4.000 y $20.000, dependiendo del tipo y tamaño, proporcionando una opción accesible para muchos hogares en la región.
En el caso de grietas que pueden aparecer entre estructuras de madera o metal y las paredes, se recomienda el uso de silicona líquida o selladores de poliuretano. Estos materiales son ideales para sellar uniones de diferentes superficies y crean una barrera efectiva contra el clima exterior. Al aplicar estos selladores, es crucial preparar correctamente la superficie, asegurándose de que esté limpia y libre de residuos para garantizar una buena adherencia. El precio de estos productos oscila entre $5.000 y $18.000, según el tamaño del tubo.
Otra técnica tradicional para combatir las corrientes de aire es el uso de los denominados "chorizos", que son tubos rellenos de materiales como arena, arroz o lana. Estos elementos se colocan en la base de las puertas y ventanas, evitando que el aire frío ingrese por la parte inferior. Este tipo de aislante es muy accesible y puede encontrarse desde $5.000, siendo una opción económica y efectiva para la mayoría de los hogares.
El uso de estas técnicas de aislamiento contribuye no solo a mejorar la temperatura dentro de las viviendas, sino que también disminuye el consumo energético, un factor de relevancia en la economía familiar patagónica. Con la llegada del frío, es recomendable aplicar estos métodos para disfrutar de un invierno más cálido y acogedor, cuidando al mismo tiempo el presupuesto familiar.