Tensión financiera en la clase media: solo el 7% paga la tarjeta en su totalidad
La clase media en Argentina enfrenta una fuerte presión económica, con el 47% de los encuestados reportando dificultades para cumplir con sus gastos. En este contexto, solo el 7% prioriza el pago total de sus tarjetas de crédito, mientras que el alquiler y los servicios se vuelven las principales prioridades. El Gobierno, sin embargo, sostiene que la morosidad está comenzando a revertirse.

La situación financiera de la clase media argentina es crítica, con un estudio realizado por la consultora Brain Network que indica que el 47% de los encuestados enfrenta graves dificultades para cubrir sus gastos mensuales. Esta realidad se torna aún más alarmante con el 17% de los consultados anticipando un empeoramiento de su situación en los próximos meses. Con una inflación y costos en aumento, los hogares continúan luchando por adaptarse a la realidad económica actual.
Ante esta crisis, las familias han reconfigurado sus prioridades de pago. El informe revela que el 48% de los encuestados prioriza el pago del alquiler, seguido por el 20% que da preferencia a los servicios públicos y un 11% que se enfoca en las compras diarias. En contraposición, el pago de las tarjetas de crédito ha caído al cuarto lugar, siendo escogido como prioridad solo por el 7% de los encuestados. Este cambio en la estructura de pagos ha llevado a un aumento de la morosidad, la cual alcanzó un alarmante 17,4% en junio de 2026.
La utilización de las tarjetas de crédito para financiar consumos del día a día se está convirtiendo en una práctica común, lo que complica aún más la capacidad de pago de muchas familias. Lionel Holzman, director de Brain Network, subraya que esto contribuye a un ciclo de endeudamiento que resulta difícil de romper, especialmente entre los trabajadores más jóvenes que muestran una tendencia creciente a la morosidad.
Desde la mirada oficial, el Gobierno nacional tiene otra interpretación de los datos. Tras una reciente reunión de gabinete dirigida por el presidente Javier Milei, se emitió un comunicado que sostiene que los indicadores económicos no reflejan una crisis, y que los niveles de morosidad están empezando a disminuir. Esta discrepancia entre la percepción del Gobierno y la realidad vivida por las familias genera un debate sobre la capacidad de respuesta a la crisis.
Los costos fijos continúan aumentando, mostrando la desconexión entre las declaraciones gubernamentales y la experiencia cotidiana de los ciudadanos. Según datos del Instituto de Estadística y Censo porteño (IDECBA), en junio de 2026, una familia tipo necesitaba ingresos de entre $2.493.587 y $7.979.478 para ser clasificada como de clase media en la Ciudad de Buenos Aires. Este mismo núcleo familiar debía superar los $1.577.313 para evitar caer en la pobreza.
En resumen, la clase media enfrenta un escenario financiero desafiante que requiere atención urgente. La reestructuración en la forma de priorizar los pagos evidencian un ajuste en el consumo y una significativa presión sobre las economías familiares, aspectos que deben ser considerados por los responsables de la política económica del país.
A medida que la crisis persiste, las familias buscarán soluciones para manejar su situación financiera, por lo que se requiere un análisis más profundo de las políticas económicas implementadas y su impacto real en el bienestar de la población.