Testimonio impactante de ex empleada sobre maltrato en geriátrico de Mar del Plata
Un reciente testimonio de una ex empleada del geriátrico "David" en Mar del Plata revela irregularidades graves en el trato hacia los residentes y la falta de capacitación del personal. La denuncia ha generado una investigación judicial tras la difusión de imágenes que evidencian maltrato físico y verbal.

La investigación sobre maltratos en el geriátrico "David" de Mar del Plata ha tomado un nuevo giro tras las declaraciones de Silvina, una ex empleada, quien reveló que Nicolás Gastón Cichero, el cuidador denunciado, tenía antecedentes de maltrato laboral en otros hogares. Según su relato, el acusado carecía de la formación adecuada, ya que sólo poseía un título en estética, lo cual plantea serias interrogantes sobre los criterios de contratación en el establecimiento.
Silvina relató que Cichero había sido despedido de otros geriátricos por conductas similares, lo cual resalta la falta de diligencia de la dirección del hogar de ancianos al recontratarlo. En las cámaras de seguridad se puede ver cómo el acusado agredía a dos jubiladas, lo que llevó a la administración del geriátrico a denunciarlo ante la policía y despedirlo tras el escándalo mediático.
La ex empleada también expresó su preocupación por las condiciones laborales, señalando que ingresó al geriátrico como personal de limpieza y fue asignada al cuidado de los residentes sin recibir la capacitación correspondiente. Denunció que, al no haber suficientes trabajadores, se presionaba a los empleados a asumir roles para los cuales no estaban preparados, algo que puede comprometer la seguridad de los adultos mayores.
Entre los procedimientos que se realizaban, Silvina mencionó que se le entregaban medicamentos a repartir entre los residentes, sin saber quién era responsable de prepararlos. Esta falta de control y supervisión puede llevar a situaciones de riesgo para los pacientes, especialmente cuando se trata de la administración de medicación.
Aunque la ex empleada no fue testigo de las agresiones físicas que se registraron, sí notó otras irregularidades, como el manejo deficiente en situaciones de emergencia. Aseguró que, en ocasiones, la notificación a familiares sobre el estado de los residentes se realizaba con retraso, lo que podría haber puesto en peligro la salud de los ancianos en situaciones críticas.
Finalmente, Silvina decidió renunciar cuando la comenzaron a obligar a realizar tareas que consideraba peligrosas, como la aplicación de insulina sin contar con la formación profesional necesaria. Su relato, junto con el análisis de estos hechos, pone de manifiesto la urgente necesidad de reformas en la regulación y supervisión de geriátricos en Argentina, especialmente en un contexto demográfico donde la población anciana está en aumento.