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Tomás Buch: pionero de la ciencia en Bariloche y fundador de INVAP

Tomás Buch, un químico berlinés que llegó a Bariloche en 1955, jugó un papel fundamental en el desarrollo de la ciencia y tecnología argentina. Integró el cuerpo docente del Instituto Balseiro y fue uno de los fundadores de INVAP, marcando un hito en la creación de satélites en el país.

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Tomás Buch: pionero de la ciencia en Bariloche y fundador de INVAP

Tomás Buch, un académico nacido en Berlín, arribó a Bariloche en 1955 para formar parte del Instituto de Física, que había comenzado a funcionar recientemente. En sus inicios, este instituto afrontaba el reto de convertirse en un referente en la formación científica de Argentina, pues contaba con solo ocho docentes y quince estudiantes. A medida que transcurrieron los años, Buch jugó un rol clave en su desarrollo y en la posterior fundación de INVAP, la compañía que posicionó a la Patagonia en el escenario tecnológico internacional.

Buch llegó a Argentina en 1938, huyendo de la Alemania nazi. Con solo siete años, su familia se estableció en el país, donde desarrolló su vida académica y se convirtió en un experto en química-física. Su trayectoria en Bariloche comenzó cuando el Instituto de Física fue creado bajo un convenio entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuyo objetivo era impulsar la investigación en el campo de la física y la tecnología nuclear.

Las actividades en el Instituto comenzaron formalmente el 1 de agosto de 1955, con figuras destacadas como José Antonio Balseiro liderando el equipo. Buch, además de participar como asistente de la cátedra de Química, se involucró en investigaciones relacionadas con compuestos químicos, impulsando su curiosidad por el impacto práctico del conocimiento científico. Transmitió su visión de que la Argentina debería no solo cultivar científicos, sino también fomentar la creación de tecnología autóctona.

Con el propósito de desarrollar capacidades propias en el diseño y fabricación de equipos, se gestó un programa de investigaciones aplicadas en los años 70, liderado por Conrado Varotto. Este ambiente de innovación y crecimiento resultó en la fundación de INVAP en 1976, un esfuerzo conjunto entre la CNEA y la provincia de Río Negro. Buch se convirtió en parte fundamental de este proyecto, que no solo se enfocó en la investigación, sino también en la aplicación de tecnología para la solución de problemas específicos del país.

A través de su dedicación, Buch ayudó a forjar una cultura científica que hoy en día se traduce en logros como la fabricación de satélites argentinos, consolidando a Bariloche como un centro de investigación y desarrollo en el país. Su legado continúa inspirando nuevas generaciones de científicos y profesionales en la Patagonia.

La historia de Tomás Buch no es solo la de un emigrante, sino la de un pionero que impulsó la ciencia y la tecnología en Argentina, poniendo a Bariloche en el mapa mundial en estas disciplinas.

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