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Trabajadores del Centro Atómico Bariloche realizan volanteada por la CNEA

El 10 de septiembre, los empleados del Centro Atómico Bariloche llevarán a cabo una volanteada para reclamar por la situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Denuncian un ajuste severo que pone en peligro el desarrollo científico y tecnológico en el país.

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Trabajadores del Centro Atómico Bariloche realizan volanteada por la CNEA

Los trabajadores del Centro Atómico Bariloche (CAB), que forma parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), organizarán una volanteada el 10 de septiembre en el acceso a INTECNUS, con el objetivo de visibilizar la crítica situación que enfrenta el organismo y exigir definiciones claras respecto al futuro de la ciencia y la tecnología nuclear en Argentina. La convocatoria se dirige no solo a los medios de comunicación sino también a la comunidad de Bariloche y a los candidatos a convencionales constituyentes, enfatizando la necesidad de compromisos con el trabajo, la salud pública y la soberanía tecnológica.

Los trabajadores hacen hincapié en que Bariloche no puede planificar su futuro sin considerar la importancia del polo científico-tecnológico de la región. Resaltan que INTECNUS ha brindado más de 500 mil prestaciones de salud, atendiendo a más de 1.800 pacientes en tratamientos de radioterapia, mientras que la empresa INVAP desarrolla tecnologías que se exportan a diferentes países. Sin embargo, el sector enfrenta un proceso de ajuste por el que advierten que se corre el riesgo de perder capacidades desarrolladas a lo largo de varias décadas.

Uno de los principales problemas señalados por los trabajadores es la drástica reducción del presupuesto de la CNEA, el cual cayó en un 58% en 2026 en comparación al presupuesto ejecutado en 2023. Además, manifiestan que actualmente cuentan con menos del 75% del personal que consideran necesario para el adecuado funcionamiento de la institución, lo que ha sido acompañado por despidos que afectaron a 60 trabajadores y un plan de retiros voluntarios que se encuentra en curso.

Dichas medidas han sido cuestionadas por los empleados, quienes sostienen que no se trata de una mera reorganización, sino de una reducción que pone en riesgo la continuidad de importantes proyectos y el conocimiento acumulado por el personal. Su consigna principal es que "en la CNEA no sobra nadie", reafirmando la importancia de cada trabajador en los procesos estratégicos.

Otra de las preocupaciones centrales de los trabajadores se relaciona con el reactor RA-10, destinado a producir molibdeno-99, un radioisótopo clave en medicina nuclear. Expresan inquietud por la reciente decisión del Gobierno nacional de incorporar capital privado para el desarrollo de actividades alrededor de este reactor, un proyecto que ha sido financiado históricamente con recursos públicos y que tiene un gran impacto en el sistema de salud argentino y en la producción de silicio dopado para semiconductores.

La situación planteada por los trabajadores del CAB es un reflejo de las dificultades enfrentadas por el sector científico y tecnológico de la región, que ha sido fundamental para el desarrollo de diversas iniciativas en favor de la salud y la tecnología en el país. La volanteada se presenta no solo como una protesta, sino también como un intento de generar diálogos que consoliden el futuro de la ciencia en Argentina.

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