Tragedia en Junín: Sismo dejó cinco muertos y más de 300 damnificados
Un sismo de magnitud 5.1 en Junín dejó un saldo de cinco fallecidos y más de 300 familias afectadas. Los damnificados sobreviven entre escombros y exigen asistencia urgente por parte de las autoridades.

Un sismo de magnitud 5.1 en Junín, Perú, ha provocado la muerte de al menos cinco personas y ha dejado a más de 300 familias damnificadas, muchas de las cuales han perdido sus hogares debido al colapso de edificaciones. Este fenómeno sísmico tuvo un impacto significativo en la localidad de Chongos Bajo, donde varios habitantes se encontraron atrapados entre escombros y debieron recurrir a sus vecinos para recibir ayuda.
Uno de los rescates más conmovedores fue el de un hombre que, a pesar de tener una pierna herida, logró sobrevivir al desastre al encontrar un espacio donde podía respirar mientras yacía cubierto por escombros. Este tipo de relatos subraya la desolación que viven los afectados, quienes además enfrentan la incertidumbre sobre la recuperación de sus viviendas y la asistencia médica necesaria.
Los residentes de Chongos Bajo han comenzado a ayudar a sus vecinos a salir de los escombros, mientras que lamentan que, en medio del desastre, algunos individuos ajenos a la comunidad intentan saquear las propiedades. La situación se ha vuelto insostenible para las familias que han perdido todo y piden la presencia de las fuerzas de seguridad para evitar robos y brindar apoyo.
Según Luis Vásquez, jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), se ha confirmado la cifra de cinco fallecidos y se están evaluando las viviendas destruidas y afectadas. Las autoridades han desplegado equipos de rescate, además de efectivos de la Policía Nacional del Perú y del Ejército, para asistir a los damnificados y recopilar información sobre la situación.
Las acciones de ayuda ya han comenzado, y se han establecido áreas de atención para los damnificados en lugares como la Plaza de Armas de Pumpuya, donde se les ha provisto de carpas y frazadas, particularmente necesarias dado que se atraviesa un período de frías heladas. Alrededor de 300 personas han recibido asistencia en estas áreas comunes, donde se están organizando esfuerzos para cubrir las necesidades básicas de los afectados.
El evento sísmico ha resaltado la vulnerabilidad del área, que, aunque no es desconocida por su actividad sísmica, enfrenta desafíos adicionales en términos de infraestructura y acceso a servicios básicos. La situación actual exige una respuesta coordinada entre las autoridades y la comunidad para garantizar la seguridad y el bienestar de los damnificados en un contexto que lamentablemente agrava las condiciones de vida en esta región ya afectada por problemas sociales y económicos.