Tres años del huracán Otis: impacto devastador en Acapulco y Guerrero
El 25 de octubre de 2023, el huracán Otis golpeó Acapulco con vientos de hasta 270 km/h, causando devastación en la región. Tres años después, el fenómeno sigue siendo objeto de estudio para entender su rápida intensificación y sus efectos.

En octubre de 2023, el huracán Otis se convirtió en uno de los fenómenos meteorológicos más devastadores en la costa del Pacífico mexicano. El 25 de octubre, tocó tierra en Acapulco como un ciclón de categoría 5, con vientos sostenidos de 270 km/h. Su intensificación fue alarmante, pasando rápidamente de ser una tormenta tropical a un huracán extremadamente potente en un corto lapso, lo que dificultó su anticipación.
El ciclo de vida de Otis comenzó el 24 de octubre, cuando aún era una tormenta tropical ubicada a unos 335 kilómetros al sur-sureste de Acapulco. En menos de un día, el ciclón absorbió energía de las cálidas aguas del océano y de condiciones ambientales favorables, lo que le permitió aumentar su potencia a un ritmo sorprendente. Las consecuencias de este fenómeno fueron devastadoras, con un saldo trágico de 51 muertos y numerosas personas desaparecidas según las cifras oficiales.
Los daños en la infraestructura de Acapulco y otras áreas de Guerrero fueron severos. Se registraron marejadas ciclónicas, inundaciones y deslizamientos de tierra que afectaron a 47 municipios de la región, los cuales fueron declarados en estado de desastre. La velocidad de la intensificación de Otis llevó a que desastres de esta magnitud se volvieran un tema de estudio primordial para la meteorología moderna, centrado en cómo prever cambios extremos en la intensidad de los ciclones.
Los impactos ambientales de Otis incluyen también su trayectoria y comportamiento, que continúan siendo analizados por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA). Las condiciones que favorecieron su desarrollo incluyen temperaturas superficiales del mar por encima de lo habitual y una alta humedad en la atmósfera, factores que son cruciales en la evolución de huracanes de gran intensidad.
Los investigadores, como Scott Braun de la NASA, han señalado la complejidad de entender por qué el huracán se intensificó tan rápidamente, lo que refleja la necesidad de mejorar los modelos de predicción. La experiencia acumulada a partir de Otis no solo es fundamental para futuras investigaciones sino que también subraya la vulnerabilidad de las áreas costeras a fenómenos meteorológicos extremos, una preocupación creciente en el contexto del cambio climático.
A tres años de su paso, el legado del huracán Otis sigue presente en la región, donde la reconstrucción avanza lentamente, mientras que se continúan llevando a cabo proyectos de investigación para mejorar la comprensión y la preparación ante futuros huracanes.