Tributo a Paula Iglesia Llanos, geóloga y referente en Vaca Muerta
Paula Iglesia Llanos, geóloga de General Roca, dejó un legado importante en Vaca Muerta antes de su fallecimiento en 2025. Su trabajo contribuyó a la comprensión geológica de esta formación clave.

Paula Iglesia Llanos, nacida el 7 de junio de 1966 en General Roca, Río Negro, se destacó en el campo de la geología, especialmente en su investigación sobre la formación de Vaca Muerta. Tras obtener su licenciatura en Geología en la Universidad de Buenos Aires en 1991 y su doctorado en 1998, Paula dedicó su vida a estudiar las características geológicas de diversas regiones, viajando incluso a lugares lejanos como Rusia y Turkmenistán.
Su trabajo más reciente se centró en la Cuenca Neuquina, donde llevó a cabo importantes descubrimientos sobre Vaca Muerta. Uno de sus hallazgos significativos fue demostrar que la base de esta formación es más antigua de lo que se pensaba, lo que cambia la comprensión sobre la historia geológica de la región. A pesar de enfrentar problemas de salud en sus últimos años, Paula continuó trabajando y aportando a la ciencia hasta su fallecimiento en 2025.
Los colegas y amigos de Paula la recuerdan no solo por sus logros académicos, sino también por su dedicación y pasión por la geología. Diego Kietzmann, un compañero investigador, subrayó que, a pesar de su enfermedad, Paula nunca dejó de dictar clases ni de involucrarse en proyectos importantes, como un paper que será publicado en el que Paula figura como coautora, dejando huella en la comunidad científica.
A lo largo de su carrera, Paula recibió diversas becas que le permitieron desarrollar sus investigaciones en instituciones de renombre y participar en proyectos de gran relevancia. Además, su experticia en técnicas como el paleomagnetismo y la magnetoestratigrafía la posicionó como una autoridá en Argentina en estas áreas. Sus aportes fueron fundamentales para el avance de la geología en el país.
El legado de Paula Iglesia Llanos también impacta en la comunidad educativa y científica de la Patagonia, donde su trabajo inspiró a nuevas generaciones de geólogos. Su trayectoria se convierte en un ejemplo de perseverancia y amor por la ciencia, mostrando cómo, a pesar de las adversidades, es posible seguir contribuyendo al conocimiento.
La comunidad científica y la sociedad en general lamentan su partida, pero su contribución a la geología y a la investigación en Vaca Muerta perdurará en el tiempo. Así, se cierra un capítulo importante en la historia de la geología argentina, recordando a una de sus figuras más brillantes.