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Úbeda genera polémica por declaraciones sobre el Superclásico y su paso por Boca

Claudio Úbeda, extécnico de Boca, provocó revuelo con sus recientes declaraciones sobre el Superclásico y su gestión en el club. Luego de asegurar que un penal debió ser cobrado, el exjugador también se defendió sobre la influencia de la dirigencia en su trabajo.

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Úbeda genera polémica por declaraciones sobre el Superclásico y su paso por Boca

Claudio Úbeda, quien fue el director técnico de Boca Juniors hasta hace poco, ha vuelto a ser protagonista de la conversación futbolística por sus recientes declaraciones que han causado controversia. En una entrevista, el exfutbolista se refirió a la jugada del último Superclásico, donde la polémica surge de un posible penal no cobrado a favor de River Plate. Úbeda, que había afirmado en una aparición anterior que ese contacto debió ser sancionado, reafirmó de forma irónica que “mejor si fue penal, más bronca para el de River”, lo que generó un fuerte rechazo entre los aficionados xeneizes.

La jugada en cuestión, que involucró a Lautaro Blanco y Martínez Quarta, fue revisada por el VAR y el árbitro Darío Herrera, quienes decidieron no conceder el penal. La declaración de Úbeda, lejos de calmar las aguas, alimentó aún más el debate sobre las decisiones arbitrales que suelen empañar estos partidos del fútbol argentino. El extécnico asumió el puesto tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo y tuvo una corta gestión marcada por el logro del título en la Copa de la Liga, pero también por situaciones conflictivas en el vestuario y ante la dirigencia.

Además de sus afirmaciones sobre el Superclásico, Úbeda tomó un momento para rendir homenaje a su predecesor, Miguel Ángel Russo, haciendo énfasis en el respeto y la admiración que le profesa. "Miguel fue como un segundo padre para mí", expresó, recordando que en los momentos más difíciles siempre se mantuvo firme. Su declaración refleja la fuerte conexión que existía entre ambos durante su tiempo juntos en el club, algo que sin duda marcó su transición de jugador a entrenador.

Por otro lado, también desmintió rumores que irrumpieron durante su gestión, que indicaban que la figura de Juan Román Riquelme ejercía una influencia mayor en la selección del once titular. Úbeda se defendió asegurando que siempre fue él quien tuvo la última palabra en la conformación del equipo. Según sus palabras, “si tengo que morir con la mía, muero con la mía”, resaltando su convicción y autonomía como entrenador.

Este tipo de declaraciones refuerzan la pasión y la polarización que existe en el mundo del fútbol argentino, donde cada acción y palabra de los protagonistas puede llevar a intensos debates. La situación pone de manifiesto la alta presión que enfrentan los directores técnicos en clubes de la talla de Boca, donde las expectativas son siempre elevadas y las críticas pueden ser contundentes. Con el futuro de Úbeda en el banquillo aún incierto, el foco se mantiene sobre cómo sus palabras impactarán en la percepción del hincha y en su carrera.

Lo que sigue para Úbeda parece un camino complicado, marcado por la necesidad de reconciliarse con la afición boquense y demostrar que su gestión puede ir más allá de las controversias. La pregunta que ahora circula en el ámbito deportivo es cómo se manejará en adelante, no solo en los medios, sino en el día a día del fútbol argentino, donde los errores se pagan caros.

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