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Un arcoíris resplandece durante el primer arreo trashumante en Neuquén

Este viernes, un matrimonio de Andacollo capturó un hermoso arcoíris durante el primer arreo trashumante de la temporada. La escena, que combina elementos culturales y naturales, simboliza esperanza y tradición en la zona.

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Un arcoíris resplandece durante el primer arreo trashumante en Neuquén

En la mañana del viernes, un espectacular arcoíris se exhibió sobre la Cordillera del Viento, coincidiendo con el primer arreo trashumante de la temporada en el norte neuquino. Este evento tuvo lugar en el paraje El Cudio, ubicado entre las localidades de Andacollo y Chos Malal, en la Ruta 43. La singularidad del momento fue registrada en un video por Marilina Fernández y Nicolás Fuentes, quienes se detuvieron en el camino para captar tanto el fenómeno natural como la actividad pastoral que involucra la migración de ganado a las zonas altas.

El contenido video grabado no solamente muestra a un grupo de chivos avanzando sobre el asfalto, acompañado por crianceros a caballo y perros ovejeros, sino que también destaca la belleza del paisaje, en un momento donde la lluvia fina y el sol coincidieron. Para el matrimonio, esta imagen no es casual, dado que simboliza la conexión de la actividad cultural entre la comunidad de crianceros local y los aspectos espirituales relacionados con el arcoíris.

Marilina, profesora y técnica en turismo, comparte que el arcoíris representa para su familia un pacto sagrado, recordando el pasaje bíblico de Génesis 9, que asegura la promesa de Dios de nunca más inundar la Tierra. Este profundo significado le da a la imagen una dimensión de esperanza, no solo para ellos, sino para todos los crianceros de la región que atraviesan un momento de reactivación en sus actividades tras las sequías y desafíos previos.

La trashumancia es una práctica ancestral en la Patagonia, particularmente afianzada en el norte neuquino, donde crianceros trasladan su ganado a pasturas más elevadas en función de la estacionalidad. Este primer arreo sugiere el inicio de un ciclo donde las comunidades rurales vuelven a conectar con la tierra y la naturaleza, en un contexto que trasciende el simple movimiento de ganado. La cultura de los arreos se remonta a generaciones y es fundamental para la identidad de la región.

La relevancia del registro audiovisual se amplifica al ser compartido como un mensaje de aliento para todos los pobladores locales. Refleja la esperanza de un futuro más prometedor para el sector, al tiempo que eleva la importancia del patrimonio cultural en la Patagonia, donde la relación entre humanidad y naturaleza se entrelaza profundamente.

Este fenómeno sirve como recordatorio del esfuerzo que requiere la vida del criancero, su conexión con la tierra y la cultura que sostienen. La belleza de este arcoíris, en su contexto natural y cultural, establece un renovado comienzo, aportando luz a la vida de aquellos que mantienen vivas estas tradiciones en el norte neuquino.

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