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Un campo familiar en Aluminé se destaca por su desarrollo ganadero sustentable

El campo familiar de los Benigar en Aluminé se especializa en la cría de ganado Angus, adaptándose a las condiciones locales. Con una gran experiencia en el sector, Raúl y su hija Taiara priorizan la calidad y sostenibilidad en su producción ganadera.

Por Miguel Vergara4 min de lectura
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Un campo familiar en Aluminé se destaca por su desarrollo ganadero sustentable

El campo de los Benigar, ubicado cerca de Aluminé, abarca 46 hectáreas que Raúl gestiona bajo un régimen de concesión. Durante más de dos décadas, ha desarrollado un sistema ganadero enfocado en la adaptación a los desafíos climáticos y geográficos de la región. Raúl, quien se retiró después de 30 años en Pulmarí, trabaja junto a su hija Taiara en esta emprendimiento familiar.

La principal actividad en el establecimiento es la cría de vacas, aunque también se incluyen caballos. Actualmente, la familia maneja un rodeo de unas 40 vacas junto a dos toros, asegurando que cada animal se integre en un ciclo productivo que considera la naturaleza del terreno y las condiciones climáticas de la cordillera. Raúl explica que los animales se crían hasta tener seis o siete meses y luego se venden, optando por no realizar recría posterior para evitar costes adicionales y debido a la disponibilidad de forraje.

El cambio de raza de ganado se ha convertido en una decisión empresarial clave. Después de trabajar con Hereford durante 15 años, Raúl decidió hacer la transición a Angus hace más de una década. Esta elección se basa en la adaptabilidad de la raza Angus a las condiciones exigentes de la región, así como en la calidad de su carne. Además, destaca que el Angus presenta menos problemas en el proceso de parto, lo cual es otro aspecto crucial para su decisión.

Taiara, su hija, confirma que la tendencia hacia la raza Angus no solo afecta a su campo, sino que también se está replicando entre otros crianceros de la zona. El acceso a mercado es igualmente favorable para el Angus, ya que es una carne muy valorada entre los consumidores.

Sin embargo, la actividad ganadera en la Patagonia enfrenta retos significativos. La sequía de los últimos años ha llevado a una disminución en la producción de pasto, obligando a la familia a recurrir a la compra de forraje para alimentar a sus animales. Además, la proliferación de conejos silvestres ha exacerbado la competencia por los recursos forrajeros, un problema que se había propuesto abordar en algún momento, aunque actualmente carece de seguimiento.

A pesar de estos desafíos climáticos y de recursos, los Benigar continúan trabajando en la mejora continua de su producción, comprometidos con prácticas que favorecen la sostenibilidad y el apoyo a otros pequeños productores locales en la región de Aluminé.

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