Un concejal de Bariloche renuncia tras reconocer agresión a su exesposa
El concejal de San Carlos de Bariloche, Leandro Costa Brutten, dimitió luego de admitir haber agredido a su exesposa. Reconoció su culpa a través de redes sociales y asumió la responsabilidad del acontecimiento.

Leandro Costa Brutten, concejal de San Carlos de Bariloche, anunció su renuncia tras reconocer que agredió a su exesposa en un hecho ocurrido el 7 de octubre. En un mensaje en redes sociales, relató que la situación se produjo cuando su expareja lo filmaba con un celular, y él intentó quitarle el dispositivo, lo que derivó en una reacción violenta por su parte.
El concejal calificó el incidente como "condenable" y sostuvo que su comportamiento contravino las normas de convivencia y el respeto que debe existir en la sociedad. Además, admitió haber consumido alcohol antes del suceso y reconoció que su conducta posterior no fue la adecuada, mostrando su compromiso de afrontar las consecuencias legales que podrían surgir del caso.
Motivado por este reconocimiento de su propia responsabilidad, Costa Brutten decidió dejar su cargo en el Concejo Deliberante, enfatizando su falta de "aptitud moral y legal" para representar a los ciudadanos de Bariloche. En su mensaje, también pidió disculpas públicas a su exesposa y a su familia, expresando su deseo de asumir el impacto de su comportamiento.
El concejal mencionó que su padre fallecido probablemente hubiera esperado un comportamiento diferente de él, reforzando su compromiso a enfrentar las repercusiones legales del acontecimiento. Aparte de las disculpas a su familia, también extendió sus disculpas a quienes se sintieron afectados, señalando que su actitud se había apartado de los valores que deben orientar el desempeño de un representante político.
El caso ha tenido un impacto significativo en la comunidad. La renuncia de Costa Brutten generó un amplio debate en las redes sociales, recogiendo más de 600 comentarios en pocas horas. La ciudadanía ha reclamado que se lleve a cabo una investigación adecuada y que se determinen las responsabilidades correspondientes, reflejando una creciente demanda de ética y responsabilidad en la política local.
Este incidente en Bariloche se suma a una serie de situaciones de violencia de género que han sido tema de discusión en Argentina, visibilizando la necesidad de abordar estas problemáticas de manera más contundente. La renuncia del concejal podría interpretarse como un paso hacia la rendición de cuentas en la representación política local y un llamado a otros funcionarios a reflexionar sobre su conducta pública.