Un dinosaurio de siete metros honra a María Laura Pipo, científica de Bariloche
Un dinosaurio carnívoro de siete metros ha sido nombrado en honor a María Laura Pipo, joven científica que trabajó en Bariloche. Este reconocimiento busca resaltar su contribución a la investigación paleontológica en la Patagonia.

Un reciente hallazgo paleontológico ha llevado a la designación de un nuevo dinosaurio carnívoro, que mide cerca de siete metros, con el nombre de María Laura Pipo. Esta joven científica, fallecida en mayo de 2020 a los 30 años, dejó una huella imborrable en la comunidad científica de Bariloche, donde trabajó activamente en la investigación sobre plantas fósiles. La especie, denominada Rinconraptor pipoae, fue descubierta en la región de Cerro Overo–La Invernada, al norte de Neuquén, y su hallazgo fue publicado en la revista Palaeontologia Electronica.
La investigación sobre Rinconraptor pipoae fue llevada a cabo por un equipo interdisciplinario en el que participaron diversas instituciones, entre ellas el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-CONICET) y el Museo Paleontológico de Bariloche, donde Pipo también había colaborado. Este esfuerzo colectivo culminó en la publicación de un trabajo que no solo destaca la nueva especie, sino también el legado de Pipo, quien se especializaba en la paleobotánica.
Ariana Paulina-Carabajal, investigadora del INIBIOMA y directora del Museo Paleontológico de Bariloche, fue una de las autoras del estudio y compartió anécdotas sobre Pipo, describiéndola como una persona amable y profesional que siempre estaba dispuesta a colaborar. La cercanía de ambas en el trabajo permitió a Pipo aportar sus conocimientos en paleobotánica al estudio de los dinosaurios, un área en la que inicialmente no había estado involucrada. Sin embargo, su experiencia en plantaciones fósiles resultó ser invaluable para entender los ecosistemas en los que vivieron estos reptiles prehistóricos.
El proyecto que giró en torno a los dinosaurios del norte neuquino buscaba precisamente conectarse con la paleobotánica para obtener más información sobre la dieta de los dinosaurios herbívoros. La colaboración de Pipo se enfocó en comprender cuáles plantas podrían haber formado parte de la alimentación de estos animales. Esto no solo amplió el campo de estudio del equipo, sino que también realzó la importancia de la interconexión entre las diversas disciplinas dentro de la paleontología.
A través de su trabajo, la joven investigadora dejó un legado que significa tanto para sus colegas como para la comunidad científica de la región. La asociación de su nombre con un nuevo dinosaurio no solo celebra su contribución al campo, sino que también sirve como inspiración para futuras generaciones de científicos en la Patagonia.
A medida que el Museo Paleontológico de Bariloche continúa exhibiendo fósiles recuperados, incluido el reciente descubrimiento, se espera que el entusiasmo por la investigación y la educación en paleontología siga creciendo en la región. El reconocimiento brindado a María Laura Pipo es un recordatorio del impacto que puede tener un individuo en la ciencia y en la comunidad.