Un emprendimiento de fernet le dio nuevas fuerzas a una mujer de Zapala
Sandra Urrutia, tras sobrevivir a una enfermedad grave y una pérdida personal, creó un emprendimiento en Zapala. Su fernet, elaborado con hierbas autóctonas, simboliza su proceso de recuperación y nuevo comienzo.

Durante la pandemia de Covid-19, Sandra Urrutia vivió una experiencia desgarradora que la llevó a pasar cuatro meses en coma y a enfrentar tres años de rehabilitación. Esta situación no solo la dejó con secuelas neurológicas, sino que también la obligó a enfrentar la pérdida de su esposo, con quien compartió casi tres décadas. Con resiliencia, Sandra encontró en su regreso a Zapala, su ciudad natal, una nueva oportunidad para reconstruir su vida a través de un emprendimiento gastronómico.
La historia de Sandra comienza en Neuquén, donde se contagió de coronavirus. Después de ser internada y atravesar un cuadro muy crítico, despertó con discapacidades que afectaron su lado izquierdo. Esto, sumado a la muerte de su esposo meses después, marcó un periodo doloroso de reflexión sobre su vida y su futuro. Al regresar a Zapala, una ciudad que había dejado hace muchos años, Sandra encontró en su entorno familiar e en la naturaleza locales la posibilidad de reinvención.
Lo que comenzó como un paseo por la ciudad se transformó en una fuente de inspiración cuando notó la variedad de hierbas autóctonas que crecían en la zona. La conexión con el ambiente la motivó a realizar un producto que representara su arraigo y su historia. Con conocimientos previos en la cocina y elaboración de bebidas, decidió aventurarse en la creación de un fernet utilizando estas plantas.
Sandra se capacitó sobre el proceso de destilación asistiendo a una fábrica en Mendoza, lo que le permitió adquirir las habilidades necesarias. Sumado a estos conocimientos, el fernet pasó a ser no solo un producto, sino también un símbolo de su fortaleza para afrontar las adversidades y la búsqueda de un futuro positivo. Su nueva vida en Zapala la llevó a encaminar su emprendimiento, “El Zapalino”, que es recibido con entusiasmo por la comunidad local.
Este nuevo comienzo a partir de su emprendimiento es un ejemplo de cómo la creatividad y la pasión pueden ofrecer caminos de recuperación tras experiencias traumáticas. Sandra se ha convertido en un referente de superación en la región, mostrando que es posible salir adelante, encontrando nuestras raíces y aprovechando los recursos del entorno. Desde su base en Zapala, planea seguir expandiendo su negocio y fortalecer su conexión con la comunidad.
El camino de Sandra Urrutia es un testimonio de resiliencia y lucha, que puede inspirar a otros a no rendirse y encontrar nuevas vocaciones. Su historia resalta la importancia de apoyarse en la identidad local y la naturaleza como pilar para el renacer personal y profesional.