Un estudio advierte sobre el impacto de El Niño en el nivel del mar
Un reciente estudio revela que El Niño puede ocasionar un aumento temporal del nivel del mar, sumando ya varios milímetros en episodios recientes. Esto se debe principalmente a variaciones en la pluviometría y al calentamiento oceánico. Los científicos advierten sobre la posibilidad de un nuevo evento fuerte en 2026.

El fenómeno climático conocido como El Niño, que se caracteriza por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico tropical, tiene un impacto global en las condiciones climáticas y, más recientemente, se ha demostrado que también puede alterar temporalmente el nivel medio del mar.
Investigaciones publicadas en el Journal of Geophysical Research: Oceans han analizado dos episodios de El Niño –el de 2014 a 2016 y el actual de 2023 a 2024– y han determinado que el nivel medio del mar aumentó en aproximadamente 9,16 milímetros durante el primero y en 7,70 milímetros en el segundo. Estos incrementos no se deben únicamente al derretimiento de los glaciares, sino a que durante estos periodos se producen cambios significativos en la distribución del agua en continentes debido a variaciones en las lluvias y las sequías.
Este fenómeno, conocido como aumento baristático, aportó 6,2 milímetros al incremento del nivel del mar en el episodio de 2014-2016 y 6,26 milímetros en el actual. En el episodio reciente, se destacó una rápida pérdida de agua almacenada en los continentes, con un impacto notable en Sudamérica, que coincide con la reducción de las reservas hídricas en ríos y lagos.
El estudio también menciona el impacto del aumento estérico, que es el resultado de la expansión del agua por su calentamiento. Durante el ciclo de 2014-2016, este efecto contribuyó en aproximadamente 3,11 milímetros, mientras que en el actual se estima un aporte de alrededor de 1,60 milímetros. En este contexto, el océano Índico mostró un calentamiento atípico asociado a la intensificación de El Niño.
Dada la recurrencia de eventos fuertes de El Niño, los científicos alertan sobre la posibilidad de que se produzca uno durante 2026. Si bien esto no garantiza un aumento permanente del nivel del mar de la magnitud observada en episodios anteriores, sí enfatizan la importancia de monitorear estas condiciones, ya que los cambios que genera el fenómeno son transitorios pero pueden ser significativos en cortos plazos.
La información sugiere que, aunque los impactos de El Niño son temporales y dependen de múltiples factores climáticos, un evento fuerte puede acentuar tendencias de largo plazo relacionada con el aumento del nivel del mar, lo que plantea un escenario preocupante para las comunidades costeras y la gestión del riesgo climático.