Un jubilado maestro vive en la calle en Comodoro Rivadavia
César Alfredo Borzone, un jubilado de 75 años, vive en situación de calle en Comodoro Rivadavia, enfrentando dificultades extremas y la indiferencia social.

César Alfredo Borzone, un hombre de 75 años que dedicó gran parte de su vida a la enseñanza como maestro de grado y profesor de instrucción cívica, hoy vive en situación de calle en Comodoro Rivadavia. Desde hace siete años, Borzone se enfrenta a una realidad desoladora, pasando noches en la guardia del Hospital Regional para resguardarse del frío. Con un bolso casi vacío, una Biblia y la esperanza de encontrar un refugio, espera la llegada de una familia dispuesta a ofrecerle un lugar seguro para pasar el invierno.
En una reciente entrevista, Borzone expresó su frustración ante la indiferencia que siente de la sociedad y de políticos que no ofrecen soluciones concretas a los problemas de quienes viven sin hogar. “La sociedad no ayuda, mira para otro lado”, afirmó con desánimo. A lo largo de su difícil trayectoria, ha residido en varios centros de Trelew, Puerto Madryn y Esquel, pero se ha visto obligado a abandonarlos debido a las exigencias económicas que le imponían, prefiriendo seguir en la calle antes que ceder parte de su jubilación.
Su situación se agrava al haber sufrido el robo de sus pocas pertenencias mientras se encontraba utilizando el baño del hospital. Desde entonces, su vestimenta se limita a un pantalón, una remera sucia y una toalla, lo que refleja un estado de vulnerabilidad extrema. A pesar de su precaria situación, Borzone mantiene una reflexión profunda sobre la percepción que la gente tiene de la vida en la calle: “Si le dices a alguien que hay un hombre de 75 años viviendo en la calle, no le importa. Pero todos vamos a morir igual”.
Con un pasado profesional en instituciones educativas vinculadas a los salesianos, su historia evidencia cómo una carrera dedicada al servicio público no ha sido suficiente para asegurarle una vejez digna. “Lamentablemente terminé en la calle porque la jubilación no me alcanzaba”, confesó, aludiendo a los desafíos económicos que enfrentan muchos jubilados en el país, especialmente en una ciudad que ha sufrido de problemas económicos y sociales significativos.
Evita conflictos con otros indigentes y utiliza sus conocimientos en psicología para sobrellevar la situación. Mientras aguarda un espacio en un refugio, Borzone conserva la esperanza de encontrar un sitio donde pueda vivir dignamente, sin perder la autonomía que le queda. Su relato pone de manifiesto no solo su lucha personal, sino también una problemática social más amplia en Comodoro Rivadavia y en la Patagonia.