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Un muerto en corralejas de Magdalena tras embestida de un toro

Un trágico incidente ocurrió en las corralejas de Pijiño del Carmen, Magdalena, donde un hombre de 38 años falleció tras ser embestido por un toro. Este suceso ha reavivado el debate sobre la ética de las corralejas en Colombia.

Por Jenny Alejandra Bustos Granados5 min de lectura
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Un muerto en corralejas de Magdalena tras embestida de un toro

Durante el festivo del 18 de julio de 2026, las corralejas de Pijiño del Carmen, en el departamento de Magdalena, fueron escenario de un lamentable suceso que dejó como resultado un muerto. José Luis Molina Oliveros, un hombre de 38 años, fue embestido por un toro mientras participaba en el Festival del Bocachico. Según los informes, el hombre saltó una barrera improvisada con el propósito de provocar al animal, lo que terminó en una tragedia cuando trató de huir del toro y recibió un impacto que lo lanzó contra una cerca, sufriendo lesiones críticas.

Tras el ataque, los espectadores intervinieron, intentando disuadir al toro, mientras algunos de sus acompañantes lo sacaban del ruedo. Fue trasladado de manera urgente a una ambulancia para recibir atención médica en Mompox, pero lamentablemente sucumbió a sus heridas, que incluían heridas en el abdomen, la espalda y un pulmón. Este evento ha generado un amplio debate sobre la seguridad y la ética de las corralejas, prácticas que han sido duramente cuestionadas por grupos defensores de los derechos de los animales.

La muerte de Molina Oliveros ha reavivado la discusión acerca de la continuidad de estas celebraciones en el Magdalena, donde algunas localidades ya han prohibido estas prácticas. En Colombia, se han implementado restricciones en torno a los espectáculos taurinos, y para julio de 2027 se prevé la eliminación definitiva de las corridas de toros en el país. Esto incluye la prohibición de matar a los toros en el ruedo y la exclusión de menores en estos eventos.

La legislación más reciente, conocida como “No Más Olé”, se aprobó en mayo de 2024 y estableció un período de transición de tres años para ajustar la normativa. Esta ley prohíbe además que se utilicen recursos públicos en eventos taurinos y exige que se otorgue información adecuada sobre la explotación animal que subyace a estas prácticas.

El trágico incidente ha llevado a la comunidad a reflexionar sobre la seguridad en este tipo de festivales, así como sobre el bienestar animal, especialmente en un contexto donde los sentimientos hacia las corridas de toros y las corralejas están cambiando en la sociedad colombiana. La grave herida sufrida por Molina y su posterior fallecimiento resaltan la urgencia de revisar las políticas sobre estos espectáculos, dada su naturaleza controversial.

Por último, este evento es un recordatorio del riesgo que implican las corralejas, donde las interacciones entre humanos y animales pueden tener consecuencias fatales. A medida que se avecina la fecha tope para la abolición definitiva de las corridas de toros en Colombia, la muerte de Molina Oliveros puede ser un catalizador para un cambio más amplio en las tradiciones que involucran el uso de animales en espectáculos públicos.

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