Un padre ingresó armado a la escuela de su hijo tras un incidente
El martes, un padre alterado llegó a la escuela 790 buscando explicaciones tras una pelea entre su hijo y otro alumno. Fue demorado por la policía tras presentar un arma blanca.

El martes por la tarde se generó un amplio despliegue policial en las inmediaciones de la escuela 790, situada en la intersección de Dorrego y San Martín, a raíz de un incidente en el que participaron dos alumnos durante una pelea. Este enfrentamiento dejó a uno de los adolescentes con lesiones en el rostro, quien fue protegido por las autoridades mientras aguardaba ser retirado por su familia. El otro joven implicado se retiró del lugar antes de que llegara la policía.
Pocos minutos más tarde, el padre del joven lesionado llegó a la escuela para exigir explicaciones sobre lo ocurrido. Su estado de alteración, que generó preocupación entre los presentes, motivó la intervención del personal de la Comisaría Tercera. Los efectivos que acudieron al lugar comprobaron que el hombre portaba un arma blanca, la cual fue secuestrada como medida preventiva.
Consecuentemente, el padre fue demorado por infracciones al Código de Convivencia Ciudadana y, bajo las instrucciones de la fiscal de turno, Dra. Romina Carrizo, permaneció en una dependencia policial durante el tiempo necesario para el proceso correspondiente. Esta situación subraya la importancia de abordar incidentes de violencia en el entorno escolar, así como la respuesta de los adultos involucrados.
Las autoridades no solo respondieron al incidente inmediato, sino que también activaron protocolos de intervención familiar. Se convocó a profesionales de la Asesoría de Familia y del Servicio de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, junto con la División Policía Comunitaria. El objetivo es trabajar en conjunto con los educadores para manejar las diferencias que llevaron a la confrontación entre los alumnos y sus familias.
Este tipo de situaciones resalta la necesidad de estrategias de resolución de conflictos en el ámbito escolar, donde el bienestar de los estudiantes debe ser la prioridad. Además, la presencia inadecuada de armas en contextos educativos plantea un grave riesgo que las instituciones y comunidades deben tratar de erradicar.