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Un productor de Neuquén mejora el suelo tras vender sus ovejas

La estancia Fortín Chacabuco en Neuquén ha incrementado significativamente la calidad de su suelo tras la venta de su ganado ovino. Desde 2016, bajo la supervisión de The Nature Conservancy, se han implementado nuevas prácticas de manejo ganadero que favorecen la recuperación de los pastizales.

Por Clarin.com - Home4 min de lectura
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Un productor de Neuquén mejora el suelo tras vender sus ovejas

La Estancia Fortín Chacabuco, ubicada en la precordillera patagónica de Neuquén, ha sido testigo de una transformación notable en su productividad agrícola. Ante la imposibilidad de mantener 1.000 ovejas y 100 vacas debido a ataques de depredadores y problemas sanitarios, el propietario decidió vender todas las ovejas y enfocarse en la cría de ganado bovino. Esta decisión ha resultado en un incremento del 46% en la materia orgánica del suelo, un indicador crucial de la salud agroecológica.

La historia de esta estancia se remonta a finales del siglo XX, cuando fue adquirida por el filántropo estadounidense Sam Gary. En 2016, Gary donó el establecimiento a la organización ambiental The Nature Conservancy, bajo la condición de que se mantenga la actividad ganadera mientras se implementan prácticas para conservar el medio ambiente. El campo, que abarca 4.500 hectáreas, representa un esfuerzo por equilibrar la productividad agrícola con la sostenibilidad ecológica.

Luego de la venta del ganado ovino, la estancia se concentró en mejorar las condiciones de los pastizales y optimizar la producción de carne. Adaptar el manejo del ganado bovino ha permitido que los recursos naturales se recuperen y que la tierra se vuelva más productiva. Esta estrategia ha dado lugar a la mejora de la materia orgánica del suelo, lo cual no solo beneficia a la producción ganadera, sino que también contribuye a la sostenibilidad de la tierra a largo plazo.

El contexto de esta mejora se da en medio de un creciente interés por prácticas agrícolas sostenibles en la Patagonia, una región conocida por su biodiversidad y desafíos ambientales. A medida que los productores enfrentan las limitaciones impuestas por los cambios climáticos y la presión del desarrollo, el modelo aplicado en Fortín Chacabuco presenta un camino viable para el futuro.

El aumento del 46% en la materia orgánica no solo es un logro significativo, sino que también se aplaude por el impacto positivo en el ecosistema local. Esta experiencia puede servir como modelo para otros productores de la región que buscan equilibrar la producción ganadera con la conservación del entorno natural.

De aquí en adelante, se espera que la estancia continúe avanzando en sus nuevas prácticas agronómicas, ampliando su capacidad de producción y preservando el entorno natural de la Patagonia, un área crucial para la biodiversidad argentina. La evolución de Fortín Chacabuco podría inspirar a otros ganaderos a adoptar métodos similares, promoviendo una agricultura más sostenible en la región.

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