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Un pueblo de Colorado fue declarado abandonado al perder su gobierno

Hartman, un pueblo de Colorado con solo 30 habitantes, fue formalmente declarado abandonado debido a la falta de gobierno y problemas de infraestructura. La decisión se tomó para evitar un `limbo legal` y permitir un mejor acceso al agua potable.

Por Lucila Gomez5 min de lectura
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Un pueblo de Colorado fue declarado abandonado al perder su gobierno

Hartman, una localidad de Colorado que alberga aproximadamente 30 residentes, ha sido oficialmente declarada abandonada por el Departamento de Estado, tras la renuncia de todos sus funcionarios en enero de 2026. Esta resolución, emitida el 28 de julio, se produjo luego de que una vecina presentara una solicitud que evidenciaba la falta de autoridades para gestionar contratos y la infraestructura de agua del pueblo. Las calles y bienes de Hartman, al perder su estatus operativo, ahora están bajo la supervisión del Condado de Prowers.

Desde octubre de 2025, los habitantes del pueblo enfrentan una crisis de agua, con la recomendación de hervir el agua potable. La secretaria del Estado, Andrew Kline, argumentó que esta declaración de abandono se volvió necesaria para evitar dejar a los residentes en un estado de "limbo legal" en caso de compromisos a la salud pública, quedando así habilitada una vía para que reciban agua limpia.

La normativa de Colorado anteriormente requería un período de cinco años sin elecciones ni gobierno efectivo para considerar un pueblo como abandonado. Sin embargo, un cambio legislativo en mayo de 2026 introdujo una excepción que facilita el proceso en municipios que carecen de autoridades y que tienen problemas críticos en su infraestructura hídrica. Esto permitió que la solicitud presentada el 17 de junio recibiera pronta atención, culminando en una audiencia para el 13 de julio.

Durante la audiencia, varios grupos manifestaron su oposición a la declaración, responsabilizando a organismos estatales y federales, como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), por el deterioro del sistema de agua, sugiriendo que la situación no era solo producto de una mala gestión local. Estas organizaciones habrían tenido conocimiento de la problemática pero no intervinieron, lo cual hizo que la crisis se profundizara.

El acceso a fondos destinados a la reparación de la red hídrica también se vio comprometido, ya que, a pesar de recibir más de 1 millón de dólares en subvenciones, Hartman no pudo gestionar esos recursos sin un gobierno operativo que aprobara contratos y supervisara el uso adecuado de los fondos. La crisis, por tanto, generó un entrampamiento que continuó afectando a la población.

A pesar de la declaración formal de abandono y la intervención del condado, residentes como Shawna Casey continuaron expresando sus preocupaciones sobre la vida diaria, la cual sigue marcada por la dependencia del agua embotellada, resaltando que la situación no ha mejorado sustancialmente desde la resolución oficial. Aún queda por determinar cómo se desarrollarán los próximos pasos para brindar a los habitantes condiciones de vida dignas y acceso a servicios básicos.

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