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Una alarmante montaña de ropa desechada en el desierto de Atacama

En el desierto de Atacama, Chile, se acumula una vasta montaña de ropa desechada de más de 60.000 toneladas, consecuencia del descarte masivo de Europa. Esta situación ha adquirido relevancia internacional por sus implicaciones ambientales y sociales, siendo considerada una emergencia por la ONU.

Por Noelia Tabanera5 min de lectura
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Una alarmante montaña de ropa desechada en el desierto de Atacama

En el desierto de Atacama, específicamente cerca de la ciudad de Alto Hospicio en Chile, se encuentra una alarmante acumulación de ropa desechada, que supera las 60.000 toneladas. Esta montaña de textiles, visible desde el espacio, es el resultado del descarte masivo de prendas principalmente provenientes de Europa, que se desechan y son enviadas a este remoto lugar. La ONU ha calificado esta problemática como una "emergencia ambiental y social mundial", lo que subraya la gravedad de la situación.

La Unión Europea es responsable de una parte significativa de este problema, siendo el mayor exportador global de ropa desechada, representando un 30% del total mundial. En comparación, el Reino Unido y Estados Unidos siguen con un 16% y un 15% respectivamente. Cada año, los casi 450 millones de habitantes de la UE adquieren un promedio de 26 kilos de textiles, de los cuales aproximadamente 11 kilos terminan como desechos.

La cadena que termina en el vertedero del desierto comienza con la exportación de ropa hacia los puertos chilenos, donde la mayoría de las mercancías no tributan en las zonas francas. Esto genera un incentivo para los importadores, quienes envían ropa con la intención de revenderla en América Latina. Sin embargo, una vez que los artículos no se venden, se acumulan, y como no hay responsabilidad en su disposición final, terminan en el desierto.

Investigaciones han revelado la presencia de marcas de gran renombre como H&M, Zara, Adidas y Nike entre las prendas abandonadas. Este fenómeno ha transformado el desierto en un refugio involuntario de la sobreproducción propia de la moda rápida. Sin embargo, muchas de estas prendas son de baja calidad y carecen de valor para el mercado, lo que las condena a acumularse.

Además de la acumulación, la situación se agrava con prácticas negativas como la incineración de ropa para manejar el desecho. Este proceso libera compuestos tóxicos que atentan contra la salud de los residentes cercanos, tal como han documentado varias organizaciones ambientales. El impacto sobre el aire y el agua subterránea es grave, ya que los productos químicos resultantes de la combustión pueden ser dañinos.

La comunidad de Alto Hospicio, que ha soportado esta carga durante años, clama por soluciones ante la falta de atención a su situación. El alcalde de la ciudad expresó el sentimiento de abandono y sacrificio ambiental que enfrenta su población, enfatizando que su comunidad ha sido convertida en un vertedero global, conocida más por su crisis ambiental que por otras características positivas.

La problemática de la acumulación de textiles en el desierto de Atacama no solo refleja un desafío local, sino que también resalta la necesidad urgente de repensar el modelo de consumo actual y sus consecuencias a nivel global. La recuperación y solución de este conflicto dependerán de la colaboración entre gobiernos, empresas y comunidades.

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