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Una anciana de 80 años vive la experiencia del ‘Quiero Volar’ y se vuelve viral

Durante la Copa del Mundo 2026, la iniciativa 'Quiero Volar' se volvió viral en México, destacando el emotivo momento de Doña Rossy, una mujer de 80 años que cumplió su sueño en el Zócalo capitalino.

Por Jesús F. Beltrán4 min de lectura
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Una anciana de 80 años vive la experiencia del ‘Quiero Volar’ y se vuelve viral

La Copa del Mundo 2026 no solo dejó memorias futbolísticas, sino también un fenómeno social llamado "Quiero Volar". Esta iniciativa, que consistía en levantar y lanzar al aire a participantes para capturar videos festivos, se popularizó en sedes como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, convirtiéndose en una manera singular de celebrar el evento.

Entre las anécdotas más destacadas de este reto se encuentra la historia de Doña Rossy, una mujer de 80 años que decidió participar en la dinámica durante su visita al FIFA Fan Fest en el Zócalo. Con el apoyo de los asistentes, Doña Rossy experimentó la sensación de "volar", un evento que generó entusiasmo y ternura entre quienes presenciaban el momento.

Su participación no solo fue un acto de diversión, sino también un mensaje motivador. A través de su alegría, Doña Rossy enfatizó que no se deben postergar los deseos y que siempre es posible cumplir los sueños, sin importar la edad. En sus palabras: "Si no lo hago ahorita, ya no lo hice nunca".

El video de su emotivo vuelo rápidamente se convirtió en un fenómeno viral en las redes sociales, acumulando miles de reproducciones y comentarios que resaltaban su valentía y la sabiduría de su decisión. La experiencia de Doña Rossy se transformó en un símbolo de que nunca es tarde para vivir plenamente, recordando a todos la importancia de disfrutar cada momento.

"Quiero Volar" no solo fue una actividad divertida, sino también una expresión del espíritu de camaradería y celebración que caracterizó el Mundial en México. Decenas de personas, independientemente de su edad, se unieron a la experiencia, generando recuerdos invaluables durante el torneo que se traducen en risas y felicidad compartida.

Con el fin de la Copa del Mundo, la imagen de Doña Rossy alzando los brazos mientras "volaba" sobre la multitud se ha convertido en un símbolo entrañable de la pasión por disfrutar la vida. Su historia invita a reflexionar sobre la necesidad de vivir el presente sin dejar que el miedo nos detenga y resaltó que las mejores vivencias muchas veces ocurren cuando nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort.

Lejos de disminuír su importancia con el paso del tiempo, momentos como el de Doña Rossy continúan resonando en las redes sociales, manteniendo vivo el espíritu festivo y recordándonos que la vida está llena de oportunidades que esperar y que disfrutar siempre es posible, sin importar la etapa en la que nos encontremos.

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