Una comunidad en Italia celebra el mate sin influencia argentina
En Lungro, un pequeño pueblo de Calabria, Italia, los habitantes han adoptado la costumbre de tomar mate, sin la influencia directa de argentinos. Cada 1 de agosto, celebran el Festival del Mate, homenajeando esta tradición familiar que han cultivado durante más de un siglo.

En las montañas de la región de Calabria, Italia, se encuentra Lungro, un pueblo de aproximadamente 2,500 habitantes que ha mantenido la tradición de tomar mate durante más de un siglo. Lo sorprendente es que, a pesar de no haber argentinos residentes, esta costumbre ha perdurado desde finales del siglo XIX, cuando inmigrantes de este pueblo llevaron consigo la práctica al sur de América y luego regresaron para compartirla con sus compatriotas.
La historia de la comunidad arbëreshë, descendientes de albaneses que se establecieron en Italia, está marcada por la llegada del mate a sus vidas. Esta infusión, que es típica del Río de la Plata, se comparte entre amigos y familia, y su preparación se ha adaptado a la idiosincrasia local. Los lungreses usan una pava para calentar el agua, y cargan la yerba en calabazas, siguiendo un ritual que les ha sido transmitido de generación en generación.
La revelación de esta curiosidad cultural llegó a dos argentinos, Eduardo Coronel y Noeli Forciniti, quienes se trasladaron a Lungro desde Cetraro al enterarse de las festividades locales. Se sorprendieron al descubrir que no solo se tomaba mate, sino que también se celebraban espectáculos de tango y folclore, creando un ambiente festivo similar al de las reuniones argentinas.
Lungro celebra su Festival del Mate cada 1 de agosto, un evento que no busca atraer turistas, sino que es una genuina celebración de su identidad. La fecha fue establecida en homenaje a la madre de Ana Stratigò, presidenta de la Academia del Mate, para reconocer la herencia cultural que comparten. Esta festival resalta no solo la bebida, sino las raíces comunitarias que la acompañan.
La tradición del mate en Lungro es un ejemplo de cómo los lazos culturales perduran a través del tiempo y la distancia. Durante años, aquellos que emigraron hacia América del Sur enviaron la yerba y los utensilios a sus familias en Italia, manteniendo vivo el rito de compartir esta infusión que forma parte de su historia colectiva.
Aún hoy, los lugareños conservan su lengua arbëreshë, además del italiano, y celebran ceremonias religiosas de rito bizantino, reflejando una rica herencia cultural. La historia del mate en Lungro muestra cómo las tradiciones pueden adaptarse y florecer en contextos inesperados, entrelazando culturas y creando puentes entre continentes.
En resumen, Lungro no solo es un espacio donde se bebe mate, sino un lugar donde se celebra la tradición, la familia y la identidad a través de una costumbre que ha viajado más allá del océano, mostrando la riqueza cultural de sus habitantes.