Una emotiva boda en el hospital: Roxana y Adrián sellan su amor
Roxana y Adrián, tras muchos años de conocerse y superar caminos separados, decidieron casarse cuando él se encontraba internado por un cáncer terminal. Esta emotiva ceremonia se llevó a cabo en el Hospital de San Martín de los Andes, marcando un momento único para ambos y los asistentes.

Roxana y Adrián compartieron una historia de amor que, luego de años de caminos separados, los llevó a reencontrarse y formalizar su unión en un momento muy delicado. Adrián, quien enfrentaba un diagnóstico de cáncer terminal, y Roxana, decidieron casarse dentro del Hospital de San Martín de los Andes, donde él estaba internado en el sector de Cuidados Paliativos. Aunque el tiempo no era el ideal, su deseo de casarse se hizo prioritaria, un testimonio profundo del amor que compartían.
La boda se concretó el 24 de septiembre, gracias a la intervención del Registro Civil del hospital. Esta institución, generalmente dedicada a gestionar trámites administrativos, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia emotiva y significativa, acompañando a la pareja en un momento tan íntimo, que trasciende lo habitual en su labor. Rosalía, funcionaria del Registro Civil, ofició la ceremonia, una situación inédita para el equipo, quienes reconocieron la importancia de ser parte de este acto.
Los preparativos para la boda no fueron simples, ya que hubo que seguir un procedimiento específico, que incluía la obtención de un certificado médico. Esto aseguraba que Adrián estuviese consciente y en condiciones de expresar su voluntad de casarse de manera libre y sin presiones, un requisito fundamental en este tipo de ceremonias. Afortunadamente, Adrián pudo manifestar claramente su deseo de unirse a Roxana en matrimonio, lo que permitió llevar adelante el acto.
La ceremonia, aunque se desarrolló en un entorno marcado por la enfermedad, mantuvo el significado tradicional de una boda. Roxana y Adrián, acompañados por la hija de él como testigo, así como un amigo cercano, compartieron ese momento simbólico de compromiso y amor eterno ante la adversidad. Este acto fue, sin lugar a dudas, un cierre significativo para su historia, que se había visto interrumpida por diversas circunstancias a lo largo del tiempo.
El equipo del Registro Civil subrayó la singularidad del evento, destacando que fue mucho más que un trámite; fue el cierre de una etapa y la celebración del amor en circunstancias inusuales. Para todos los presentes, esa boda se transformó en un recordatorio del poder del amor en los momentos más difíciles de la vida.
Apenas días después de la ceremonia, Adrián falleció, dejando a Roxana con el consuelo de haber cumplido su deseo. Esta experiencia no solo marcó a la pareja, sino que también dejó una huella imborrable en el personal del hospital, quienes tuvieron el privilegio de ser testigos de una historia de amor tan conmovedora y profunda.