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Una familia de Chubut une pastelería y ganadería en su producción

En el valle de Genoa, la familia Barile combina su labor en la ganadería con la producción de pastelería. A través de su cabaña Don Pirincho, destacan por su enfoque en la genética de toros Puro Registrado y su participación en exposiciones.

Por Miguel Vergara4 min de lectura
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Una familia de Chubut une pastelería y ganadería en su producción

En el valle de Genoa, entre José de San Martín y Gobernador Costa, la familia Barile gestiona la cabaña Don Pirincho, donde la ganadería se entrelaza con la pasión familiar. Con un plantel de alrededor de 200 madres de ganado Puro Registrado, han dedicado tres décadas al uso de inseminación artificial y una selección genética continua, lo que les ha permitido competir en exposiciones junto a grandes productores del sector.

Gabriel Barile, líder de la cabaña, asegura que aunque su establecimiento es pequeño, han encontrado en las exposiciones como la de General Conesa, un espacio clave para mostrar su producción y concretar ventas. Esto les ha permitido no solo exhibir su ganado sino también establecer relaciones comerciales que benefician su negocio.

Una característica distintiva de su enfoque es la búsqueda de toros que, sin ser excesivamente grandes, cumplan eficientemente su función reproductiva. Según Barile, la premisa es lograr animales que se adapten al campo tras su venta, priorizando la funcionalidad sobre el tamaño. De esta forma, un toro que ha crecido en un ambiente controlado puede enfrentar dificultades al cambiar a un sistema más libre, a diferencia de aquellos criados en condiciones más naturales.

El criterio de selección implementado en Don Pirincho tiene como objetivo el equilibrio entre la calidad genética y la adaptabilidad de los animales. La evaluación reproductiva es fundamental, y los toros poseen circunferencias escrotales cercanas a los 40 centímetros sin haber sido sometidos a una alimentación intensiva. De este modo, buscan evitar la dependencia de alimentos concentrados, priorizando la salud y el rendimiento del ganado en el campo.

La genética en la cabaña Barile es un proceso que lleva tiempo. Durante 30 años, han estado realizando inseminaciones sobre sus vacas adultas y vaquillonas, garantizando un manejo responsable y controlado del rodeo. Este enfoque a largo plazo permite asegurar la calidad del ganado y su inserción en el mercado.

La combinación de la producción ganadera con la pastelería refleja un enfoque integral de la familia Barile hacia la producción agropecuaria, evidenciando cómo la pasión y la dedicación pueden prosperar en el amplio contexto rural de Chubut. Esta singular fusión de actividades les permite no solo diversificar su negocio, sino también mantener viva la tradición familiar en el campo.

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