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Una herramienta para prevenir daños por heladas en fruticultura

Las heladas tardías representan un gran riesgo para la fruticultura en la región. El índice de peligrosidad, desarrollado por el INTA y la AIC, permite anticipar el impacto de las heladas según el estado fenológico de los cultivos.

Por Miguel Vergara5 min de lectura
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Una herramienta para prevenir daños por heladas en fruticultura

Las heladas tardías son uno de los principales desafíos que enfrenta la fruticultura en la Patagonia, afectando el desarrollo de las plantas y, por ende, la producción agrícola. El daño causado por temperaturas bajo cero no es uniforme; depende del estado de desarrollo de cada cultivo, ya que una misma temperatura puede tener efectos distintos en una yema poco desarrollada o un fruto maduro.

Para ayudar a prevenir estos daños, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Agencia Nacional de Meteorología (AIC) han implementado un índice de peligrosidad de heladas. Este sistema se actualiza semanalmente desde agosto y cubre diversas zonas productivas, incluyendo Guerrico, Centenario, Cipolletti, General Roca, Villa Regina, L. Beltrán y Río Colorado. La herramienta tiene como objetivo ofrecer una visión más precisa de los riesgos asociados a las heladas de acuerdo a las condiciones específicas de cada cultivar.

El índice de peligrosidad toma en cuenta el estado fenológico de las diferentes variedades de árboles frutales, como los de pepita y carozo, y correlaciona estos datos con las temperaturas críticas que podrían causar daño por heladas. Los relevamientos son realizados por extensionistas y especialistas de la actividad privada, quienes observan de manera sistemática un mismo monte comercial de producción. Esta metodología uniforme permite dar seguimiento a la evolución de los cultivos a lo largo de la temporada, facilitando la comparación de datos y mejorando la fiabilidad de la información recogida.

Cada estado fenológico registrado, que incluye etapas como la yema hinchada y el fruto cuajado, se acompaña de fotografías para ilustrar el desarrollo de las plantas. Así, se facilita la interpretación de los efectos de las bajas temperaturas sobre los cultivos al contar con registros visuales y contextuales de la evolución de cada variedad.

Las temperaturas críticas asociadas a los estados fenológicos son catalogadas como LT10 y LT50. La LT10 se refiere a una temperatura que puede provocar un 10% de daño en los órganos reproductivos, mientras que la LT50 se asocia con daños alrededor del 50%. Esta clasificación permite a los productores tener una idea clara del riesgo que corre su producción ante las condiciones climáticas pronosticadas.

El objetivo del índice no se limita a informar sobre las temperaturas esperadas, sino que busca ofrecer un análisis más profundo para que los productores comprendan el potencial impacto en sus cultivos. Al conocer el estado fenológico de las plantas, los agricultores pueden anticiparse a los efectos del clima, tomando decisiones informadas sobre sus prácticas agrícolas y protección de los cultivos.

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