Una joven denuncia el abuso de su padrastro tras su liberación en Caleta Olivia
B.H., una joven de Caleta Olivia, denunció haber sido víctima de abuso por parte de su padrastro, quien tras cumplir 11 años de prisión ahora vive en la misma ciudad. La víctima comparte su experiencia y el miedo que enfrenta ahora que su abusador está libre.

Una joven de 22 años, identificada como B.H., ha decidido compartir su traumática experiencia de abuso sufrida a manos de su padrastro, Víctor Javier Reyes, quien fue condenado a 11 años de prisión por sus crímenes. Reyes, recién liberado, reside nuevamente en Caleta Olivia, lo que genera en ella un miedo constante y la sensación de vulnerabilidad, especialmente considerando que él tiene vínculos con personas en la fuerza policial.
Según el relato de B.H., los abusos comenzaron cuando ella tenía apenas seis años, en un entorno familiar marcado por la violencia. Reyes, quien tenía una relación de autoridad sobre ella a través de su madre, la sometió a un ciclo de abusos que incluía tocamientos y exhibicionismo. La joven recordó un episodio en particular que, aunque estaba disfrazado de celebración, se convirtió en el inicio de los abusos sexuales más graves.
B.H. logró denunciar al agresor cuando tenía 12 años. A través de la valiente decisión de hablar y aportar pruebas, el caso fue llevado a la Justicia, culminando en una condena el 20 de abril de 2015. En su testimonio, la madre de B.H. también relató cómo se enteró de los abusos y manifestó su apoyo inmediato a la denuncia de su hija.
A pesar de que Reyes cumplió con su condena, la joven ha manifestado que su miedo no ha desaparecido. El hecho de que él esté nuevamente en su comunidad ha aumentado su angustia. Además, expresó su preocupación por su propia seguridad y la de su hija, ante la posibilidad de un encuentro fortuito con su abusador.
B.H. también destacó que tuvo la oportunidad de conocer a otras víctimas de Reyes, lo que le ha permitido entender que no está sola en su sufrimiento. A través de su historia, la joven busca motivar a otras personas que han padecido abusos a que rompan el silencio y busquen ayuda, enfatizando que el silencio solo protege a los agresores y no a las víctimas.
Su reciente decisión de hablar públicamente responde a un deseo de empoderar a quienes atraviesan situaciones similares, enfatizando que la visibilización de estos casos es fundamental para la búsqueda de justicia y reparación.
La situación de B.H. pone de relieve un problema más amplio en la sociedad argentina, donde la violencia de género y el abuso sexual son realidades que muchas víctimas enfrentan en silencio. Su caso invita a la reflexión sobre la necesidad de políticas efectivas que protejan a las víctimas y fomenten un entorno seguro para que puedan denunciar.