Una mirada inusual a "El Mencho" desde su tiempo en prisión
Un testimonio de un excompañero revela aspectos desconocidos de la vida de Nemesio Oseguera, conocido como "El Mencho", en prisión, donde forjó amistades y mostró liderazgo.

Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", se convirtió en una figura central del narcotráfico mexicano siendo el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, antes de alcanzar ese infame estatus, pasó tres años en la cárcel federal de Big Spring, Texas, donde su personalidad como prisionero fue notablemente diferente a la imagen que más tarde proyectaría. Bernardo, un colombiano que también estuvo recluido en ese centro, compartió su experiencia con "El Mencho" y destacó sus habilidades para contar chistes y la conexión amistosa que formaron.
Bernardo, oriundo del municipio antioqueño de Fredonia y que había caído en el narcotráfico desde temprana edad, conoció a Oseguera en 1992 en un contexto donde la mayoría de los reclusos eran extranjeros. La cárcel, considerada "el Hotelito" por su apariencia exterior, albergaba a un 90% de internos no estadounidenses, lo que creaba un ambiente único y diverso. Durante este tiempo, Bernardo trabajó como auxiliar de médico, lo que le permitió conocer a todos los internos, incluyendo a Oseguera, quien en ese entonces no mostraba los tatuajes que eran comunes entre otros prisioneros.
Su relación inició con una conversación en el patio, donde ambos rompieron el hielo rápidamente. A partir de allí, compartieron actividades recreativas como el baloncesto y levantamiento de pesas, y cultivaron una amistad que Bernardo describe como profunda. Oseguera era visto como un líder natural incluso entre los reclusos, y su capacidad de atraer a otros alrededor suyo fue evidente desde el primer momento.
El contexto del narcotráfico en esa época, caracterizada por los cárteles colombianos y mexicanos, influía en la dinámica de las prisiones, donde los internos a menudo se agrupaban en base a sus orígenes. A pesar de que el liderazgo de Oseguera se fue consolidando de manera informal, su carisma y habilidades sociales lo distinguieron de otros. Bernardo notó que, a pesar de que eran iguales ante las reglas carcelarias, Oseguera logró hacerse desear como figura central entre los reclusos.
Una anécdota significativa que resalta la dualidad de la personalidad de Oseguera ocurrió durante un motín en la prisión, donde se desveló una faceta más dura de su carácter. Este evento evidenció que, si bien se podía interrelacionar con sus compañeros de manera amistosa, sus actitudes podían ser más severas cuando la situación lo ameritaba.
Este relato de Bernardo no solo arroja luz sobre los momentos más íntimos de la vida carcelaria de Oseguera, sino que también destaca cómo las experiencias en prisión pueden moldear a un individuo que luego influiría en el más delictivo de los mundos. A medida que el tiempo avanza, se hace evidente que los legados de personajes como "El Mencho" están profundamente enraizados en historias específicas que pueden parecer distantes pero son intrínsecas a su trayectoria criminal.
Mientras el gobierno y la sociedad buscan comprender el fenómeno del narcotráfico en la región, estas narrativas pueden ofrecer contextos valiosos sobre los personajes que lo componen y sus orígenes.