Una mujer construyó su hogar con bloques de plástico reciclado en Costa Rica
Cindy Mora, ex empleada doméstica, logró construir su casa en Costa Rica con bloques de plástico reciclado después de ahorrar durante nueve años. La iniciativa fue posible gracias a la ONG Hábitat para la Humanidad y un enfoque innovador en la gestión de residuos.

Cindy Mora, residente de Alajuelita, Costa Rica, alcanzó un objetivo importante al convertirse en propietaria de su propia vivienda después de casi una década de esfuerzo. Durante nueve años, trabajó como empleada doméstica y ahorró sistemáticamente parte de su salario, conservación que le permitió comprar un terreno donde finalmente pudo construir su casa. Sin embargo, a pesar de haber adquirido la parcela, la falta de fondos para la construcción se convirtió en un tercer obstáculo en su camino hacia la vivienda propia.
La situación de Mora dio un giro positivo al ser seleccionada para participar en un proyecto habitacional sustentable impulsado por la organización no gubernamental (ONG) Hábitat para la Humanidad. A través de la colaboración de empresas, voluntarios y otras ONG, se llevó a cabo la construcción de su vivienda utilizando siete toneladas de plástico reciclado, lo cual marca un hito en el barrio Lámparas, donde reside.
La edificación se realizó con un innovador sistema de bloques llamado "Bloqueplas", desarrollado por Ekojunto. Esta tecnología permite utilizar plástico reciclado fundido para fabricar bloques que se ensamblan fácilmente mediante un mecanismo de encastre a presión. Esta técnica no solo minimiza la necesidad de cemento y arena, sino que también facilita el trabajo de construcción, permitiendo que voluntarios sin experiencia puedan participar en el proceso. La construcción de la vivienda requirió un total de aproximadamente 800 horas de labor.
Además de sus bondades constructivas, el uso de plástico en las paredes ofrece características significativas en términos de seguridad, como la flexibilidad y la capacidad de absorción de ondas. Estas propiedades son especialmente relevantes en una región como Costa Rica, que es propensa a terremotos. A pesar de la naturaleza del material, una vez pintadas y revocadas, las paredes de la casa no se diferencian a simple vista de las construcciones convencionales del área.
Este proyecto no solo ayudó a crear un hogar para Mora y su hijo, sino que también aborda un importante problema ambiental en Costa Rica, que en 2018 generaba aproximadamente 564 toneladas diarias de residuos plásticos, de las cuales solo unas 14 toneladas eran recicladas. La experiencia acumulada con la utilización de bloques de plástico reciclado abre camino a una potencial solución que combina la construcción de viviendas sociales con la gestión de residuos.
Sin embargo, el uso de esta tecnología enfrenta aún el desafío de lograr una producción a gran escala, lo que podría ayudar a reducir costos y facilitar la implementación de proyectos similares en otras áreas de la región, contribuyendo así a la solución de problemas habitacionales y ambientales de forma conjunta.