ADCDiario

Una mujer de 52 años construyó su cabaña de 21 m² en medio de la naturaleza

Carina Gómez Lauga, de 52 años, decidió dejar su vida en Mar del Plata para mudarse a Traslasierra, Córdoba, donde construyó una cabaña minimalista de 21 m². Su historia de resiliencia es inspiradora, ya que transformó su vida tras enfrentar retos personales significativos, incluyendo una batalla contra el cáncer.

Por Javier Avena5 min de lectura
Compartir
Una mujer de 52 años construyó su cabaña de 21 m² en medio de la naturaleza

Carina Gómez Lauga, a sus 52 años, tomó la decisión de cambiar radicalmente su estilo de vida, movida por el deseo de buscar tranquilidad y conexión con la naturaleza. Originalmente residente en Mar del Plata, donde vivía en el centro, la pandemia la impulsó a vender su casa en un corto período de solo dos semanas y mudarse a Traslasierra, Córdoba. Sin un plan preestablecido, se estableció en un entorno natural que le ofrecía paz y nuevas posibilidades.

En ese nuevo comienzo, Carina diseñó y construyó una tiny house de 21 metros cuadrados, un refugio autónomo que le brinda sus necesidades básicas. Con la colaboración de un albañil local, dedicó siete meses a levantar su cabaña, inspirándose en videos sobre minimalismo y casas sobre ruedas. Su hogar, de 3 por 7 metros, se convirtió en un espacio funcional y acogedor, diseñado específicamente para mantenerla conectada con su entorno natural.

El sistema energético de su cabaña es totalmente independiente, con cuatro paneles solares y baterías de gel que garantizan su suministro eléctrico. Carina se alejó del suministro eléctrico convencional, otorgándole mayor autonomía y una vida más conectada con su estilo de vida sostenible. Además, el uso de luces LED y focos solares en el jardín complementa su enfoque ecológico.

Para sustentarse, Carina trabaja en línea como coach y profesora universitaria, aprovechando la conexión a internet que instaló en su nuevo hogar. Esta transición laboral le permite combinar su vida personal con sus nuevas actividades profesionales. A partir de esta vida rural, ha podido ofrecer consultas holísticas y otras iniciativas que reflejan su nuevo enfoque de vida.

El trasfondo detrás de este cambio no es simple; Carina superó un difícil periodo tras un divorcio y luego una lucha contra el cáncer de mama. Estas experiencias la llevaron a reinventarse y buscar un camino más alineado con su bienestar y desarrollo personal. La transformación se convirtió en una búsqueda espiritual, lo cual la llevó a establecer un hogar acorde a estas nuevas formas de vida.

Hoy, su tiny house representa más que un simple refugio; es un espacio donde recibe a su familia, comparte momentos con los vecinos en torno al fogón y disfruta de la vida que eligió construir. Este relato de Carina refleja un proceso de resiliencia y búsqueda de felicidad en armonía con la naturaleza, convirtiéndose en un ejemplo inspirador para otros.

Compartir

Más noticias