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Una vermutería en Villa Pehuenia: Catita, un rincón del tango y la gastronomía

En Villa Pehuenia, dos amigas neuquinas inauguraron Catita, una vermutería que combina la gastronomía regional con la música del tango. Con vistas al lago Aluminé, el local se ha convertido en un punto de encuentro para disfrutar del atardecer.

Por Greta Ocaña3 min de lectura
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Una vermutería en Villa Pehuenia: Catita, un rincón del tango y la gastronomía

Catita Vermutería se ha transformado en un nuevo destino gastronómico de Villa Pehuenia, Neuquén, donde los visitantes pueden disfrutar de una experiencia única que incluye aperitivos y la esencia del tango, todo con el lago Aluminé como telón de fondo. Este pintoresco local, situado en Picaflores 20, combina una propuesta de coctelería con productos de estación y un ambiente especial para el atardecer.

El proyecto es el resultado del esfuerzo de dos emprendedoras, Nadia Chapochnichoff y Nayla Aroca, quienes decidieron unir fuerzas para hacer realidad su sueño. Ambas tienen fuertes lazos con la cordillera, ya que desde pequeñas veraneaban en la zona, lo que les permitió desarrollar una conexión emocional con el lugar. Después de adquirir experiencia en el extranjero –Nadia como bartender en España y Nayla en gastronomía–, optaron por establecer un negocio que no solo les interesa desde lo profesional, sino también desde lo personal.

La motivación para abrir su propio local surgió en un momento de indecisión laboral. "¿Qué hacemos? ¿Nos volvemos al valle?" se preguntaron, hasta que la oportunidad de alquilar un local las condujo a crear Catita, un espacio donde su deseo se ha consolidado. La cooperación entre ambas es fundamental, ya que cada una cumple roles específicos pero también comparten tareas, asegurando que el funcionamiento del negocio esté basado en la amistad y el respeto mutuo.

Catita se destaca por su decoración inspirada en el tango, homenajeando a la cultura argentina. El nombre del local hace referencia al personaje creado por Niní Marshall, que ha resonado en la memoria colectiva del país. Esta elección va de la mano con la temática del lugar y su oferta artística, que incluye música que rinde homenaje a este género clásico.

El éxito de Catita ha sido tal, que en su primer año de operación han logrado establecerse como un punto de encuentro en la localidad. La atención al cliente, basada en la cercanía y el trato amable, ha sido clave para atraer tanto a turistas como a los residentes del área. La experiencia gastronómica que ofrecen va más allá de solo consumir, buscando generar momentos y recuerdos entre sus visitantes.

Mirando hacia el futuro, Nadia y Nayla se proponen continuar expandiendo su menú y propuestas artísticas. Su deseo es seguir fortaleciendo su vínculo con la comunidad y ofrecer un lugar acogedor que resuene con la identidad cultural de la Patagonia, invitando así a más personas a disfrutar de lo que han creado en su amado rincón del mundo.

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