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Una víctima de las Farc celebra el fin del partido Comunes en el Congreso colombiano

Deisy Dorelly Guanaro, activista y víctima de las Farc, celebró la salida del partido Comunes del Congreso, acusando a sus integrantes de haber actuado con impunidad.

Por Mario Alejandro Rodríguez4 min de lectura
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Una víctima de las Farc celebra el fin del partido Comunes en el Congreso colombiano

El 20 de julio de 2026 marcará el final de la representación del partido Comunes en el Congreso de Colombia, después de dos períodos consecutivos en los que ocuparon diez escaños. Esta decisión se debió a la incapacidad de la agrupación para alcanzar el umbral electoral del 3% en los comicios, lo que también conlleva la pérdida de su personería jurídica. Esta situación fue objeto de un fuerte pronunciamiento por parte de Deisy Dorelly Guanaro, presidenta de la Federación de Víctimas del Terrorismo y sobreviviente de la guerrilla, quien expresó su alivio en las redes sociales.

Guanaro, quien fue reclutada a los 11 años por la antigua guerrilla, criticó la permanencia del partido Comunes en el Congreso, argumentando que sus miembros no han rendido cuentas por los delitos cometidos y no han ofrecido reparación a las víctimas. Durante los ocho años en los que ocuparon sus curules, los excombatientes fueron objeto de críticas por disfrutar de privilegios políticos y económicos que consideraba inmerecidos, dado el impacto de sus acciones durante el conflicto armado.

Desde la firma del Acuerdo de Paz, el partido Comunes había obtenido ciertas ventajas políticas, como la asignación de curules en el Senado y la Cámara, algo que Guanaro considera un "premio inmerecido" para quienes han cometido crímenes de lesa humanidad. Según sus declaraciones, la salida de estas figuras políticas representa una justicia tardía, después de que las víctimas se sintieran ignoradas y despojadas de sus derechos.

La activista no limitó su crítica al partido Comunes, sino que también incluyó en su discurso a figuras como el expresidente Juan Manuel Santos, quien ha sido un promotor del acuerdo de paz. Guanaro enfatizó la necesidad de una verdad histórica que abarque las atrocidades cometidas durante el conflicto, argumentando que los involucrados han escapado a las consecuencias legales por mucho tiempo.

Además, señaló que la violencia de la guerrilla condenó a miles de colombianos y especialmente a miles de niños y niñas, quienes fueron víctimas del reclutamiento y la violencia sistemática. Esto refuerza su postura de que nunca más se debe permitir que quienes han cometido actos tan atroces tengan asientos en el gabinete legislativo, bajo la consideración de representantes legítimos del pueblo.

En sus últimas reflexiones, Guanaro expresó su esperanza de que el cierre de esta etapa logre un cambio significativo en la percepción pública acerca de los responsables de la violencia en Colombia y que se avance hacia una reparación integral para todas las víctimas del conflicto armado. La figura de los excombatientes queda marcada por el rechazo de quienes sufrieron sus delitos, destacando el promedio de más de 18.000 niños que fueron objeto de violaciones a sus derechos a manos de la guerrilla y la importancia de cerrar ese capítulo en la historia del país.

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