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Vaca Muerta adopta el reciclaje de agua tras la experiencia del Permian

Vaca Muerta, referente en la explotación de shale, se acerca al reciclaje de agua utilizado en el Permian, Estados Unidos. Esto surge en un contexto de nuevas regulaciones provinciales que establecen un canon por el uso de agua en la industria, lo que incrementa la urgencia de optimizar su uso.

Por Lautaro Acuña Heier4 min de lectura
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Vaca Muerta adopta el reciclaje de agua tras la experiencia del Permian

En el marco de la creciente demanda de agua para la actividad hidrocarburífera, Vaca Muerta comienza a mirar hacia la cuenca del Permian en Estados Unidos como un modelo a seguir. Este sector estadounidense, conocido por su gran producción de shale, ha desarrollado eficiencias significativas en la reutilización del agua generada durante la extracción de petróleo. La experiencia del Permian muestra que entre el 50% y el 60% del agua utilizada se recicla para fracturación, y la meta es alcanzar hasta el 80% para el año 2030.

A diferencia del Permian, que cuenta actualmente con aproximadamente 120 sets de fractura activos y produce unos 22 millones de barriles diarios de agua, Vaca Muerta tiene unos 15 sets en operación y genera menor cantidad. Guillermo Aversano, presidente del Comité Ejecutivo de PWS Argentina, señala que aunque se dispone de menos agua, se prevé un aumento en su uso y reciclaje en el futuro cercano.

Recientemente, la provincia de Neuquén implementó un nuevo canon para el uso del agua en la actividad hidrocarburífera, el cual busca fomentar un uso más responsable del recurso. Desde julio de 2026, el costo por metro cúbico de agua utilizada se equipara al precio de 2,5 litros de gasoil, con incrementos programados hacia 2027. Esta innovación busca abordar la creciente preocupación sobre el uso sostenible del agua en un sector que vive una acelerada expansión.

Con la última medición de 2025 reflejando un aumento del 34% en las etapas de fractura, alcanzando un total de 23.784, la carga económica del nuevo canon podría influir considerablemente en los costos operativos. Cada etapa de fracturación emplea aproximadamente 1.500 m³ de agua, por lo cual un pozo típico, que opera alrededor de 50 etapas, podría requerir hasta 75.000 m³ de agua, elevando así los gastos.

Mientras tanto, los operadores de Vaca Muerta comienzan a explorar alternativas para maximizar el uso del agua, incluyendo su aplicación en la agricultura y el suministro de refrigeración para data centers. Esta búsqueda de diversificación indica que la gestión del agua ha evolucionado hacia una industria propia, generando nuevos puestos de trabajo y desarrollo en la región.

El camino hacia un manejo más eficiente del agua en Vaca Muerta es inminente, y aprender del modelo del Permian es un primer paso para enfrentar los retos que plantea la sostenibilidad en la producción energética local.

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