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Vaca Muerta avanza hacia una mayor industrialización de sus recursos

Vaca Muerta, reconocida por sus vastos recursos, enfrenta el reto de desarrollar su capacidad industrial para escalar su producción. Aunque posee recursos comparables a grandes formaciones en EE. UU., la actividad actual es significativamente menor, lo que destaca una brecha en infraestructura y equipos.

Por Sofía Agüero5 min de lectura
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Vaca Muerta avanza hacia una mayor industrialización de sus recursos

La formación hidrocarburífera Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, ha demostrado poseer recursos que la posicionan a nivel mundial. Sin embargo, para maximizar su potencial, necesita superar importantes desafíos relacionados con la infraestructura industrial, la disponibilidad de equipos y el financiamiento. A pesar de contar con recursos técnicamente recuperables que alcanzan los 30.170 millones de barriles, la producción sigue rezagada respecto a otras formaciones como el Permian en Estados Unidos.

El proceso de fractura hidráulica, clave para medir el desarrollo en Vaca Muerta, revela que durante el año 2025 se realizaron menos de 24.000 etapas de fractura, en comparación con las aproximadamente 545.000 registradas en EE. UU., lo que representa apenas un 4,4% de la actividad estadounidense. Esta diferencia no indica que Vaca Muerta carezca de recursos, sino que su infraestructura y capacidad operacional aún no están a la altura de su potencial.

En relación con otras cuencas no convencionales de EE. UU., como Wolfcamp y Bone Spring, que presentan 20.000 y 46.300 millones de barriles recuperables respectivamente, Vaca Muerta se sitúa en un orden de magnitud similar. Sin embargo, el desarrollo industrial en la cuenca neuquina sigue siendo modesto; con tan solo 42 equipos de perforación activos en la actualidad, comparados con 267 en el Permian, lo que evidencia una clara desventaja.

Según proyecciones para 2027, se espera que Vaca Muerta eleve la cantidad de rigs activos a 56, pero aún así la diferencia con EE. UU. sería notable, con una relación cercana a cinco rigs estadounidenses por cada uno de Vaca Muerta. Esta necesidad de equipos es crucial para escalar la producción y hacer frente a la demanda del mercado.

Los datos hasta ahora indican que la actividad de fractura en la cuenca neuquina está en crecimiento. Durante los primeros siete meses de 2026, se llevaron a cabo 16.968 etapas de fractura, con la participación de 11 operadoras diferentes. El mes de enero marcó un récord con 2.401 etapas, seguido por cifras también significativas en los meses subsiguientes, lo que sugiere un interés renovado en el desarrollo de esta crítica cuenca argentina.

Con estos números en mano, la mirada hacia el futuro se orienta a cómo Vaca Muerta puede estimular su industrialización. El sector energético argentino espera que con más inversiones y mejoras en la infraestructura, la formación pueda alcanzar su potencial y contribuir significativamente a la matriz energética del país.

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